Algunas veces, técnicas de meditación mal indicadas producen efectos adversos. Algunas meditaciones aumentan las tendencias obsesivas y esquizoides. Una consciencia alterada mal interpretada puede llevar a la paranoia. Las personas que aumentan el tiempo prescrito pueden tener una descompensación psicótica. Otras, por el debilitamiento de los límites de la conceptualización y de la percepción, pueden llegar a la ansiedad y aun al terror. El terapeuta debe ser capaz de atender las reacciones idiosincráticas de sus pacientes. Si la meditación se usa por sus funciones en los niveles inferiores del psiquismo y no se es muy perseverante, el hecho de desobedecer las indicaciones y precauciones puede dar consecuencias nimias.

En occidente, la meditación se está usando con desperdicio de sus ventajas potenciales. Emplearla como psicoterapia da sólo efectos triviales. Occidente debería utilizar la meditación con todas sus poderosas ventajas para que las personas pudieran acceder al desarrollo de la consciencia intuitiva, que es su finalidad.

La mayoría de los autores reúnen las técnicas de meditación en dos grandes grupos:

Meditación concentrada

Esta meditación enfoca su atención sobre un blanco único. La mayoría de las meditaciones yogui son concentradas. Existen niveles en este tipo, el nivel más bajo se refiere al enfoque en un mantra, por ejemplo, la meditación trascendental; el nivel más alto es el enfoque en la consciencia pura.

Los monjes budistas del siglo quinto practicaban esta meditación y los textos las describen en forma muy semejante. El texto Visuddhimagga es claro y resumido:

“en las primeras etapas de meditación hay cierta tensión entre la concentración en el objeto y los pensamientos que la distraen… con mucha práctica llega un momento en que estos obstáculos se eliminan del todo. En este momento, lo que predomina es la agudeza de la concentración en un solo punto y el arrobamiento. La mente de pronto parece penetrar el objeto y se mantiene fija en éste. Los pensamientos que estorban cesan totalmente. No hay percepción sensorial ni consciencia ordinaria del cuerpo: el dolor corporal no se siente… la consciencia está dominada por el arrobamiento, el éxtasis y la concentración en un punto”.