El que medita obtiene una serie de realizaciones acerca de la mente y el yo: “la primera realización de la introspección, es que los fenómenos contemplados son distintos de la mente que los contempla, se puede con una mayor introspección adquirir una clara comprensión de que estos procesos están desprovistos del yo. Cada momento de la consciencia va conforme a su naturaleza sin que importe la “voluntad ” propia. Viene a ser cierto para el que medita que en ninguna parte de la mente, puede descubrirse alguna entidad duradera. El sabe que el “soy” es una idea falsa. Quién sabe? El yo observador. Porque en el desarrollo de esta meditación el yo observador se hace cada vez más vívido.

“ahora la introspección se aproxima a su culminación, el que medita nota cada momento de consciencia, en forma aguda, intensa, lúcida… sabe que todo momento es transitorio, sin yo, tal y como ve su disolución. Ve todos los fenómenos mentales, como limitados, circunscritos, exentos de atractivo o de extrañeza. Su desapego de ellos es máximo. Su percepción ya no penetra ni se establece en fenómeno alguno”. Se dice que éste es el estado en el cual se origina el samadhi.

El yo observador ” sabe ” y ve surgir y desaparecer fenómenos mentales. Entonces, sin ningún tipo de apego, el que medita puede tener acceso a un nivel superior de experiencia que trasciende, tanto al contenido de la mente como al yo observador.

La meditación concentrada, enfoca la atención en un solo contenido de la consciencia y va descartando todo lo demás, hasta que queda la luz de la consciencia.

La meditación introspectiva, o atención total, hace la diferencia desde el principio entre el observador y lo observado, se da cuenta de lo pasajero del contenido mental, pierde el deseo de experimentar fenómenos sensoriales y emotivos. Al desaparecer el contenido mental, hace posible el siguiente paso, que es el samadhi: iluminación, consciencia intuitiva.

Se sugiere no usar la meditación para beneficios secundarios, como ser mayor calma, mejoramiento de la salud física, etc., porque puede impedir o disminuir la posibilidad de alcanzar con posterioridad la meta primaria de la meditación.