Estos dos criterios se sobreponen, pero no coinciden. Se tiende a ocultar las discrepancias entre ellos mediante guiones o fantasías (conscientes o inconscientes) que modelan nuestras vidas. Los terapeutas tratan de disminuir el desacuerdo y buscan aclarar los conflictos, suposiciones y falta de percepción para así disminuir la ansiedad que nace de ocultar el yo personal o privado.

El psicoanálisis, análisis transaccional, terapia gestalt, psicologia analítica de Jung y las terapias cognoscitivas, tienen su labor en este dominio.

Yo emotivo

Está representado por los sentimientos en general, incluido el deseo, aunque éste no es una emoción en sí mismo. Este yo es más vívido, más personal, nuestros sentimientos nunca nos parecen extraños.

Las terapias de abreación (toma de conciencia que lleva a la acción) se emplean en este dominio.

Yo funcional

El cuerpo es el órgano principal del yo funcional, estamos identificados con él por medio de sensaciones y ubicación en el espacio. Uno se da cuenta que con la actuación se puede afectar concretamente el mundo que nos rodea.

Hay escuelas de pensamiento que se centran en la eficiencia y sabiduría con que puede funcionar el cuerpo, superando al pensamiento conscientemente controlado. Otras, como la psicosíntesis, utilizan las técnicas de visualización, para ampliar la experiencia del yo funcional.

Yo observador

El conocimiento intelectual de que la vida tiene un significado más trascendente, no basta. Se debe vivir la experiencia. La ciencia mística se preocupa de este aspecto y para ello utiliza varias técnicas que tienen como finalidad acrecentar al yo observador.

El yo observador produce un cambio en la motivación de la conciencia, porque al conocer la motivación propia, existe la posibilidad de cambio, el cual permite el desarrollo de la percepción intuitiva. El yo objeto pierde primacía, la persona adquiere flexibilidad, eficacia y autonomía.

Uno de los métodos que usa la tradición mística para acrecentar el yo observador, son las parábolas que lo intensifican y que paulatinamente preparan el camino para desarrollar la percepción. Según los sufies dan un nutrimento” para nuestro desarrollo, porque al retratar un patrón específico de pensamiento o comportamiento, la persona puede reconocerlo en una situación semejante, si previamente lo incluyó en su subconsciente.