Para que nuestra atención consciente se prolongue, primero debemos saber meditar adecuadamente. En segundo lugar, debemos saber ir más allá de la meditación. Y en tercer lugar, ¡saber dejarla! Cuando digo “dejarla” me refiero a que tal vez tengas una idea conceptual de la meditación. Eso es lo que debes abandonar. No estoy diciendo que no has de meditar. Debes abandonar el concepto en sí de la meditación pero continuar en el estado de atención consciente. Es posible que con anterioridad hayas meditado treinta minutos o una hora –mañana y noche-, pero ahora debes meditar todo el tiempo.

Alumno: ¿Está diciendo que posiblemente debiéramos renunciar a otro tipo de práctica de meditación?

Rimpoche: Sí, en cualquier momento en el que te identifiques con “tu” meditación. Cuando tengas sentimientos, nociones, ideas, o conceptos con respecto a la meditación, debieras renunciar a ellos. La meditación no tiene configuración –no es “tuya”-. En otras palabras, cuando prolongas el estado de atención consciente ya no hay ningún “tú”. ¿Comprendes? Tu atención consciente está desconectando a tu ego.

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Éste es el reto. No es necesario que realices un esfuerzo extra. Sólo permanece completamente equilibrado en mente y cuerpo, y al mismo tiempo ejercita la atención consciente. La meditación no es una mera idea. La cabeza sólo crea ideas…. Nada más. En este nivel de atención consciente las ideas que perpetúan al “yo” no tienen valor porque uno está dentro del pensamiento; uno se convierte en el estado de atención consciente. Uno continúa percibiendo las cosas de manera constante y atenta, pero ni siquiera de eso se percata necesariamente. Por lo tanto, siéntate a meditar, pero tienes que renunciar al concepto o idea de la meditación. Después de renunciar a ello, desarrolla todo lo que queda, pero sin poseerlo. Eso es el estado de atención consciente. Mantén la atención consciente viva practicando con esmero y destreza todos los días. Al prolongarse ese estado, nada puede limitarte, ni siquiera la meditación. De esta manera llegarás a ser completamente abierto y equilibrado.

Tarthang Tulku

Ref.: Teoría y Práctica del equilibrio, Árbol Editorial.

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