La realidad ha sido y sigue siendo todavía – un modo de ser y de aprehensión de lo existente, como presencia, representación y objetividad, cosa que hay que explorar y transformar mediante la subjetividad humana. Se convierte en cuestión, problema e interrogación en virtud del mismo juego. Verdadero, verdaderamente, realidad, realmente, podrían indicar provisionalmente lo que corresponde a la cualidad errante en el tiempo y en los tiempos? Podrían designar lo que depende y contribuye a las estabilizaciones y los equilibrios pasajeros y/o duraderos, parciales y/o totales? Podrían significar admitiendo un sentido, otro y todos los sentidos, siendo significante y significado lo que es fundativo – teniendo en cuenta circunstancias particulares y englobantes diversas, deterioros y lagunas lo que da buen resultado social e históricamente (puesto que eso parece importar tanto) y pasa y se va? Verdad y realidad están incluidas en el juego del Ser-Nada ( res y nada están unidos), del Todo-Nada, tal como se revela y se oculta a los humanos que no pueden leer en él o asignarle una verdad, un sentido, un fundamento, y que pueden comenzar a abrirse al errar.

Jugar el juego del porvenir:

La antigua trinidad unitaria, lógica, ética y estética de lo verdadero, lo bueno y lo bello es impensable e irrealizable, aunque atormente nuestro lenguaje, nuestra afectividad y nuestras acciones. Caída en pedazos, sigue estando en el fondo del horizonte. Quizá no se trata de la edificación de una lógica, ética y estética nuevas. La pregunta qué pensar? y cómo pensar? debe explayarse primeramente al encuentro de la pregunta que se alza de todas partes qué hacer? Aprehendidos como estamos en el nudo de las preguntas teóricas y prácticas, ante todo tendremos que aprender a no construir demasiadas teorías a menos de precipitarnos en la agitación. De todas maneras no podemos eludir enteramente las preguntas que se plantean al lenguaje, al pensamiento y a la acción. Trampear y engañar forman parte del juego. Podemos no pensar en lo que hace pensar? Podemos no participar en las tareas prácticas y en las acciones que se imponen? Qué hacer? Jugar el juego.

Dejándonos llevar por el juego del tiempo, que es – al mismo tiempo? – movimiento y reposo, concentración y dispersión, recogimiento y desgarramiento. Los fragmentos de la totalidad que somos no pueden sino hacer las mismas cosas, lo que no se puede sino hacer, manteniéndolas y revolucionándolas; hacer lo que se hace, se perfecciona y se deshace, hacer lo que nos hace, nos perfecciona y nos deshace. Con la mayor intensidad posible y, simultáneamente, con mucha más tranquilidad de ánimo. Obedientes a las exigencias de la proximidad y atentos a los llamamientos de la distancia. En el acercamiento y el alejamiento. Actores-espectadores, llegaremos tal vez a superar el reino de la representación, en el espacio-tiempo del juego errante, orientados hacia la apertura de la totalidad y chocando contra los límites (que se hace retroceder). Hablar, construir, organizar, explorar y conquistar es nuestro destino. El juego resume, no obstante, todo lo que nos hace pensar, obrar, vivir y morir.

Y nosotros: espectadores, en todos los tiempos, en todos los lugares, vueltos hacia todo y nunca más allá.
Eso nos sumerge. Nosotros lo organizamos. Eso cae en pedazos.
Nosotros lo organizamos de nuevo y caemos nosotros mismos en pedazos.

Estas palabras fueron dichas por alguien que un día se hizo esta pregunta: por qué, errantes como somos, tenemos, hagamos lo que hagamos, este modo de proceder del que se va?

Kostas Axelos

Traducido y extractado por Matilde Fernández de
K. Axelos.- El Pensamiento Planetario.-Editions de Minuit

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