Ya no veo a mi lado a quien fue mi compañero. Mi corazón está lacerado de tristeza. Mas ¿dónde está el escanciador?

¿Dónde se vende el vino que podría vencer al hipócrita? Mi corazón está lleno de angustias y de amarguras.

Mis compañeros han de tal modo roto el pacto de la amistad que dudo de su existencia.

Si mi corazón destrozado pudiera un día alcanzar sus deseos no buscaría un bálsamo en todos esos corazones de piedra.

¿Quieres poseer la alquimia de la felicidad? Vive apartado de los malos compañeros.

Hafiz: que no te aflija la crueldad de los tiempos. ¿Qué sabes tú, esclavo, de lo que hace tu amo?

La Buena Prueba

El amor que has conocido hará tu contento. Así lo decidió el Destino.

Sometiéndote a la prueba, el Tiempo ha querido marcar tu corazón con el sello de la abnegación y del coraje.

No olvides que el libro sagrado es exaltado por cima de todos los libros nada más que porque también sufrió la prueba del tiempo.

El hombre valiente y juicioso es aquel que examina con cuidado el camino que debe seguir. Ése gustará de los dulces frutos de la vida.

Si la hora es de calma, toma él la copa; si la lucha está próxima, empuña la espada.

Aún en plena angustia no pierdas la esperanza, pues el tuétano más exquisito está en el hueso más duro.

El sabor del azúcar da toda su dulzura después de la abstinencia y la amargura.

Sufre en Silencio

¡Mil veces gracias! Una vez más mis ojos han podido aplacar sus deseos mirando tu rostro. Leal y pura, vuelves a ser la compañera de mi alma.

A veces pisan los viajeros el camino de la desgracia. Pero el compañero de ruta no se inquieta por si sube o si baja.

Vale más sufrir en silencio por una pasión oculta que confiarse a un compañero. Secretos hay que no se depositan en corazones llenos de malicia.

Regocíjate si la presencia de la bienamada te ilumina. Si la noche viene a envolverte en tristeza, ¡consúmete, oh antorcha, pero brilla!

Con la ilusión de un beso, compra la dicha. Salvará tu cuerpo y tu alma de las astucias del enemigo.

Largas horas y aún días me harían falta, ¡oh, mi amada!, para decir la tristeza que ensombrece mi rostro a causa del dolor con que me abrumas.

El canto del amor ha hecho conocer en Irak e Hijaz la dulce melodía de los gazales de Hafiz.

La Ilusión

Al alba, después de una noche de holgorio, cogí el laúd, la copa y la botella. Le dije adiós a la cordura y la llevé al camino que conduce al país encantado de la embriaguez.

El vendedor del jugo de la viña me miró con ojos acariciadores, y esa mirada me liberó de las mentiras del tiempo.

Dije a esas mentiras: “Disponed vuestras redes delante de otro pájaro. ¡El águila hace nido sólo sobre las cimas!”

El camarada, el músico, el copero, no son sino fantasmas: algo de arcilla y de agua. Pues todo es ilusión.

Tráeme una copa de vino para que pueda dirigirme con seguridad fuera de este mar sin riberas.

La vida, Hafiz, es un enigma. Y el esfuerzo por resolverlo no es sino engaño y vanidad.

 

 

 

Ref: Los Gazales de Hafiz, Editorial Guillermo Kraft.

 

 

 

 

 

Más en Literatura, Sufismo
Encuentro con el Diablo

Cierto hombre devoto, convencido de que era un sincero buscador de la Verdad, se sometió...

La guia del camino interno

Si has comprendido lo explicado hasta aquí, bien puedes experimentar, mediante un simple trabajo, la...

Cerrar