Sería útil reflexionar sobre este fenómeno generalizado de búsqueda de caminos hacia el alma, en el cual los recodos aparecen en forma imprevista, y que puede llevarnos más lejos todavía: hacia las leyes cíclicas de aparición de avatares en este mundo.

La proliferación de las sectas trae como consecuencia métodos de “recuperación” de adherentes adoctrinados, promovidos por familiares afectados. La tecnología psicológica se asocia a veces con la violencia para rescatar aquellos que considera en grave peligro de ser destruidos en su esencia más profunda: el libre albedrío. En la mayor parte de los casos, es aparentemente de su propia voluntad intacta que los individuos adhieren a las tales sectas. Sucede simplemente que el nivel de su autonomía es restringido por las circunstancias. Muy a menudo, si no siempre, no se escoge con conocimiento de causa, pues no hay un criterio exterior. En los regímenes políticos democráticos occidentales, no importa quién puede enseñar no importa qué, con toda impunidad.

La tecnología psicológica, – la Iglesia de la Scientología – no va siempre adelante. Se le opone un ritual antiguo, un lenguaje del cual sólo es comprendida una mínima parte del contenido: el Budismo Tibetano que atrae mucha gente, aunque se trata también de otra tecnología psicológica, pero que no se impone. En el primer caso es la dominación, en el segundo caso, la influencia. Entre estos dos polos se encuentra toda la gama de caminos de búsqueda.

El Profeta es aquel que – según la etimología griega – anuncia por anticipado”; o como lo indica el diccionario: “una persona que pretende revelar verdades ocultas en el nombre de un Dios en el cual ella se inspira”. El significado del término tendría que ser ampliado. El Nuevo Profeta puede ser el heredero de una tradición más o menos antigua, o el autor de su propio sistema. El grupo del que es heredero o el que él ha formado, le sirve de prueba, de coartada o de medio de presión, y en todo caso de medio de subsistencia material.

El lenguaje que él utiliza le es siempre peculiar y la explicación de una nueva palabra pasa siempre por el acceso a un estado más elevado, ya sea en la consciencia íntima, sea en la jerarquía del grupo. Se podría inventar un juego de salón divertido, que consistiría en adivinar el nombre de una secta proporcionando una palabra típica de su vocabulario. No se presenta siempre como inspirado directamente por Dios, a veces se conforma con algún Arcángel, pero afirma siempre ser poseedor de la Verdad. En casi todos los casos su actitud favorece, hasta el fanatismo, la sumisión de sus discípulos.

Así, en obra gruesa, se presenta la armazón del maniquí tipo del Nuevo Profeta de hoy; los detalles por agregar se refieren a la vestimenta elegida con miras a impresionar la imaginación de la gente.

En este Supermercado de la Nueva Era se ve, lado a lado, los Hijos de Dios – como triunfar por el sexo de la manera más innoble – y el Vajrayana “Vía de Diamante” con sus diez siglos o más de integridad. Esta proximidad produce un choque saludable. También están Monseñor Lefèvre y la Orden del Vril”; losAdventistas y el mago Aivanhov; el padre Antonio y los Platillos Voladores; Steiner y Papus; Deshimaru y los Testigos de Jehová; el Sistema Arica y la Scientología; Moon y Los Cuáqueros; La Gran Fraternidad Universal y Omkin Kai Internacional; Brahma Kumaris y la Teosofía; , etc…. El presupuesto de todas estas sectas debe sobrepasar lejos el presupuesto anual de las Naciones Unidas.

En un mundo más etéreo, uno se regocijaría que una tal elección fuera posible, que un tal abanico de posibilidades se ofreciera al que busca, garantizándole que encontrará exactamente su camino, que él ejercerá ese privilegio humano que es la elección. Desgraciadamente, el número y la variedad de posibilidades enloquece a los postulantes a la sabiduría, volviéndolos sordos a la voz tenue de su mundo interior y lanzándolos en la confusión.

Se podría agregar a la lista precedente todas las técnicas que recurren a la bio-retroalimentación, alfa, bioenergética, programación neuro-lingüística, rebirthing; regresión a vidas pasadas por hipnosis, terapias corporales y derivados, en la medida en que esas técnicas – que no se auto denominan escuelas espirituales – ponen en juego ciertos mecanismos conocidos de toma de consciencia, base de toda evolución espiritual. No hay que pasar por alto el hecho de que en ellas la personalidad del líder o terapeuta es siempre determinante y allí también faltan los criterios externos. Su importancia depende de la medida en que sean practicados apasionadamente, y por turno, por aquellos hambrientos y sedientos de Espíritu. Los psiquiatras lo saben muy bien: existen desde hace algunos años una nueva categoría de enfermos mentales inclasificables, los “escapados de grupos”. Ellos van a todas partes: a los conciertos de música de avanzada, a las reuniones carismáticas, a las terapias colectivas, a los seminarios de hipnosis y de Gestalt; han seguido tres cursos de Ch’an, cuatro de Rosa Cruz, cinco de meditación Sufí, seis de Astrología. Junto con el budismo, la astrología va en primera línea en Occidente. Después de todo lo dicho
y un montón más que sería largo detallar, están completamente extraviados, no saben más que verbalizar y “conceptualizar” en una confusión mental absoluta; sus estructuras parecen irremediablemente disueltas.

Aun más, un cierto número de ellos, no habiendo ni siquiera retenido una técnica de relajación o de recogimiento que le proporcionaría al menos un respiro fisiológico, terminan en las drogas, que los compensan de la frustración de haber corrido en vano tras la iluminación por meses o años. Jamás se repetirá bastante que la iluminación, el nirvana, el satori, el éxtasis, etc. son situaciones de excepción. No es conveniente, para no importa quién, buscarlas a todo trance. Ellas son en muchos grupos la zanahoria que los líderes de estas sectas agitan delante de la nariz de sus prosélitos.

Se les promete también los Poderes: ustedes llegarán a ser telepáticos, se desdoblarán y viajarán en el plano Astral… La adquisición de Poderes es, para la inmensa mayoría de los aficionados al Espacio interior, un fin en sí mismo. Ellos destruyen su equilibrio psíquico por una búsqueda desenfrenada y no supervisada. Sólo un verdadero guía puede permitir esta clase de práctica sin peligro para el sujeto. Y los verdaderos guías son muy escasos… Además, ellos no prometerán jamás Poderes que, sépase bien, son más una hipertrofia del psiquismo que un real avance espiritual, salvo casos excepcionales.

En comparación con los Poderes, aprender a vivir en este lugar y en este tiempo pareciera un fin limitado y utilitario. Pero sólo Dios sabe si las coordenadas del lugar y el tiempo se extenderán realmente,
acrecentando vertiginosamente las perspectivas.

Sin embargo, no se encuentra hoy día en Occidente un movimiento que pretenda enseñarnos esta cosa simple o, más bien, hacernos descubrirla dentro de nosotros.

Es evidente que algunos son salvados, echan raíces, marchan con firmeza en la vida, progresan, viven, encuentran la alegría. Es evidente, también, que en cada uno de estos movimientos, en cada una de estas sectas, se encuentra un poco de la Verdad. Usemos una imagen. Los Centros iniciáticos son los alvéolos pulmonares del universo. Es gracias a ellos, y por ellos, que el oxígeno es aportado a la circulación sanguínea en este gran organismo y que los desechos son eliminados. Gracias a ellos, el conocimiento regenera y nutre la vida, la limpieza se produce, evacuando todo lo que inevitablemente se descompone, se degrada, se deteriora y debe ser eliminado, en caso contrario, el organismo se asfixia y sufre.

Todos estos alvéolos pulmonares no funcionan al mismo tiempo, sino que cuando uno de ellos se cierra, el mundo se asfixia un poco. El se asfixia tanto más rápido cuanto al oxígeno aportado por el Centro iniciático en la época de su plenitud se mezcla a menudo la polución espiritual. El oxígeno no tiene siempre el mismo rendimiento ni la misma pureza. En efecto la vida del Centro sigue el mismo ciclo que todo lo que existe aquí abajo: noche/día, inspiración/expiración, manifestación/desaparición. Que un Centro iniciático desaparezca no significa que deje de existir, sino que su manifestación en el mundo cesa por.. cincuenta años… o cinco siglos. El ejemplo de la enseñanza de Gurdjieff es característico: se trataba de la nueva manifestación de un Centro iniciático antiguo, en un tiempo y en un lugar diferente de su anterior manifestación. Su enseñanza es igualmente característica de otro aspecto de la vida de un Centro iniciático, que es justamente la aparición de la polución mezclada al oxígeno,

Esta situación se produce cuando, en la enseñanza recibida por un heredero, hay “huecos”, y el heredero llena estos huecos con explicaciones o técnicas, sea de su invención, sea de otra tradición ya degradada. El punto débil del Centro es el heredero, el individuo por medio del cual él se manifiesta, (pueden a veces ser varios). Si él no responde a leyes muy rigurosas – rechazo de concesiones a la celebridad, al dinero, o a cualquier otra forma de dominio – y si no se dan las condiciones precisas en el mundo, la polución espiritual se produce, el oxígeno está mezclado, la limpieza no se hace, la enseñanza pierde su fuerza, su coherencia, su grandeza. El alvéolo pulmonar produce cada vez menos trabajo eficaz, el organismo da signos de fatiga. Otros continuadores aparecen, cada uno con una doctrina un poco más alejada de la tradición original. Entonces otros alvéolos comienzan a tomar el relevo y se manifiestan a su turno. Esta explicación permite comprender un aspecto del Nuevo Profetismo raramente tomado en consideración.

La urgencia en despejar esta polución espiritual se está imponiendo entre nosotros. En lugar de ese oxígeno legítimo al cual tantos seres aspiran y buscan, jadeantes, icuantos envenenamientos, tropiezos, dominaciones, desvíos, cuántas doctrinas falseadas conscientemente o no por sus promotores! Para que lo sepan, la próxima secta (o religión) ya apareciendo en EE.UU. es el culto de los Hoyos Negros. Es una regresión hacia aquel espacio desde donde los pastores nómades extrajeron sus religiones primitivas. Pero en lugar de adorar la luz y las estrellas, se adora la oscuridad, la cual supone – o desea – la nada.

Estemos atentos a este llamado de auxilio que representa la necesidad de Nuevos Profetas. Dejemos de reclamar criterios externos. Al interior de cada uno de aquellos que buscan existe una partícula bien definida de rectitud. Es preciso desembarazarla de aquello que la sofoca, escucharla sin descanso. Ella es la guía segura hacia el oxígeno.

Es tiempo de remediar la polución, de efectuar la limpieza de las doctrinas. Por ejemplo, todo el mundo habla de Consciencia Cósmica. Conforme. Puede que sea la próxima etapa en la evolución. Pero, qué
ser humano sabe lo que ella es?. No se puede hacer más que suposiciones. En este caso como en muchos otros, se toma la meta por algo adquirido, una experiencia personal por la Revelación Suprema. De allí cuatro mil doctrinas con una proporción mínima de oxígeno y una gran cantidad de polución. Un poco menos de vanidad, un poco más de reserva en la traducción de esa experiencia al lenguaje común, evitaría tal exceso. Y más todavía, en esta época donde la teoría de la pan espermia está tan de moda, es evidente que toda vida es de esencia cósmica, y puede ser que no resulte necesario todo un aparataje místico e iniciático para sentirlo. Los pseudo místicos no estarían muy contentos… Pero aventuremos una hipótesis para gente como ustedes y yo: si uno de los nombres de esa partícula en cada uno de nosotros fuera simplemente el sentido común?

Tchalai Dermitzel

Traducido y extractado por Farid Azael de
Question de N 24
Editions Retz
París.