El lenguaje que él utiliza le es siempre peculiar y la explicación de una nueva palabra pasa siempre por el acceso a un estado más elevado, ya sea en la consciencia íntima, sea en la jerarquía del grupo. Se podría inventar un juego de salón divertido, que consistiría en adivinar el nombre de una secta proporcionando una palabra típica de su vocabulario. No se presenta siempre como inspirado directamente por Dios, a veces se conforma con algún Arcángel, pero afirma siempre ser poseedor de la Verdad. En casi todos los casos su actitud favorece, hasta el fanatismo, la sumisión de sus discípulos.

Así, en obra gruesa, se presenta la armazón del maniquí tipo del Nuevo Profeta de hoy; los detalles por agregar se refieren a la vestimenta elegida con miras a impresionar la imaginación de la gente.

En este Supermercado de la Nueva Era se ve, lado a lado, los Hijos de Dios – como triunfar por el sexo de la manera más innoble – y el Vajrayana “Vía de Diamante” con sus diez siglos o más de integridad. Esta proximidad produce un choque saludable. También están Monseñor Lefèvre y la Orden del Vril”; losAdventistas y el mago Aivanhov; el padre Antonio y los Platillos Voladores; Steiner y Papus; Deshimaru y los Testigos de Jehová; el Sistema Arica y la Scientología; Moon y Los Cuáqueros; La Gran Fraternidad Universal y Omkin Kai Internacional; Brahma Kumaris y la Teosofía; , etc…. El presupuesto de todas estas sectas debe sobrepasar lejos el presupuesto anual de las Naciones Unidas.

En un mundo más etéreo, uno se regocijaría que una tal elección fuera posible, que un tal abanico de posibilidades se ofreciera al que busca, garantizándole que encontrará exactamente su camino, que él ejercerá ese privilegio humano que es la elección. Desgraciadamente, el número y la variedad de posibilidades enloquece a los postulantes a la sabiduría, volviéndolos sordos a la voz tenue de su mundo interior y lanzándolos en la confusión.

Se podría agregar a la lista precedente todas las técnicas que recurren a la bio-retroalimentación, alfa, bioenergética, programación neuro-lingüística, rebirthing; regresión a vidas pasadas por hipnosis, terapias corporales y derivados, en la medida en que esas técnicas – que no se auto denominan escuelas espirituales – ponen en juego ciertos mecanismos conocidos de toma de consciencia, base de toda evolución espiritual. No hay que pasar por alto el hecho de que en ellas la personalidad del líder o terapeuta es siempre determinante y allí también faltan los criterios externos. Su importancia depende de la medida en que sean practicados apasionadamente, y por turno, por aquellos hambrientos y sedientos de Espíritu. Los psiquiatras lo saben muy bien: existen desde hace algunos años una nueva categoría de enfermos mentales inclasificables, los “escapados de grupos”. Ellos van a todas partes: a los conciertos de música de avanzada, a las reuniones carismáticas, a las terapias colectivas, a los seminarios de hipnosis y de Gestalt; han seguido tres cursos de Ch’an, cuatro de Rosa Cruz, cinco de meditación Sufí, seis de Astrología. Junto con el budismo, la astrología va en primera línea en Occidente. Después de todo lo dicho
y un montón más que sería largo detallar, están completamente extraviados, no saben más que verbalizar y “conceptualizar” en una confusión mental absoluta; sus estructuras parecen irremediablemente disueltas.