A continuación, los científicos analizaron matemáticamente las pautas de las ondas registradas por medio de un análisis Fourier y otro de frecuencia de sonograma. Ambos revelaron resultados notables. Las formas y frecuencias de onda consistentes se relacionaban específicamente con los colores, según informó la reverenda Bruyere. Dicho de otro modo, cuando la reverenda Bruyere observaba un color azul en el aura en un lugar específico, las mediciones electrónicas mostraban siempre la forma y la frecuencia características de la onda azul en el mismo lugar. La doctora Hunt repitió el mismo experimento con otros siete lectores de aura. Todos ellos vieron colores aurales correlacionados con las mismas pautas de frecuencia/onda. En febrero de 1988, los resultados del estudio en curso mostraban las siguientes correlaciones de color/frecuencia (Hz = Hertz, o ciclos por segundo):

Azul250-275 Hz más 1200 Hz
Verde250-475 Hz
Amarillo500-700 Hz
Naranja950-1050 Hz
Rojo1999-1250 Hz
Violeta1000-2000, más 300-400 Hz; 600-800 Hz
Blanco1100-2000 Hz

 

Estas bandas de frecuencia, excepto por lo que se refiere a las bandas adicionales de azul y violeta, se encuentran en orden inverso a la secuencia del color del arcoíris. Las frecuencias medidas constituyen una señal identificativa de la instrumentación y de la energía que se mide.

La doctora Hunt afirma lo siguiente: “A lo largo de los siglos, los sensitivos han visto y descrito las emisiones aurales, pero esta es la primera evidencia electrónica objetiva sobre frecuencia, amplitud y tiempo, lo que supone un espaldarazo para sus observaciones subjetivas de la descarga de color.”

El hecho de que las frecuencias de color descubiertas en estos experimentos no dupliquen las de la luz o la pintura no resta validez al descubrimiento. Cuando comprendemos que lo que vemos como colores son frecuencias captadas por e ojo, que hemos diferenciado y a las que hemos adjudicado un símbolo verbal, nada hay que indique que los centros de proceso del ojo y del cerebro deban interpretar el color únicamente en altas frecuencias. El criterio definitivo para la experiencia del color es la interpretación visual. Sin embargo, contando con instrumentos más afinados y técnicas perfeccionadas de registro y reducción de datos, éstos, principalmente hasta 1500 Hz, pueden contener hoy con toda facilidad frecuencias mucho más altas.