A la vez todas estas vibraciones sonoras físicas, sean vocales o instrumentales, son capaces de afectarnos en el ámbito físico, mental, emocional y espiritual.

En el oriente, los antiguos profetas encontraron que vac (la palabra) y sabda (el sonido inherente a la palabra), provienen como dos aspectos separados de una misma fuente a la que ellos llamaron sonido matriz indiferenciado, Brahman o realidad última, vibración o palpitación divina inaudible. Los sabios de Kashemira llevaron este conocimiento hasta sus últimas consecuencias en la ciencia del mantra.

Los sonidos son capaces de crear imágenes que corresponden a un sonido matriz y dan crecimiento a formas definidas, De esta forma es factible entender que la mente humana puede transformarse en una micro-réplica o impreso holístico de la divinidad, o del macrocosmos, como se diría en el lenguaje cuántico actual. Dicho de otro modo, que la descripción de cualquier parte es representante y réplica del todo.

Partiendo de esta base, Gabrielle empezó a experimentar por sí misma con varios ejercicios sonoros, tales como cantos, sobretonos, tonos y alta frecuencia, a la par de ejercicios respiratorios, dado que la respiración tiene un papel fundamental en la construcción del sonido.

Ella nos cuenta: Esta práctica dio como resultado natural y objetivo un incremento de consciencia. Esto se debe a que sentimos en verdad la vibración del sonido como niveles cuerpo-mente y alma.

Más adelante continué con las experiencias que corresponden a lo que llamé: Imaginería Músico Inducida, término acuñado a partir de mis sesiones de psicoterapia y psicoespirituales con música. Aquí el sonido musical actúa como un despertador psicoespiritual hacia el recuerdo que nos permite reconectar con nuestra matriz creativa íntima que es el alma. Esto llega a ser una realidad cuando -escuchando sonidos musicales- logramos pasar del estado ordinario de consciencia a un estado no-ordinario de consciencia.
Lo fundamental es que el sonido musical evoca emociones e imagenes que pueden guiarnos en la autoexploración de la multidimensionalidad de la psiquis. Por este motivo llamo música inductora a la música utilizada en las sesiones. Esta inducción se manifiesta de varias formas, principalmente en sensaciones del cuerpo, movimientos cenestésicos, sentimientos, emociones e imágenes.