Dejando de lado las interpretaciones tradicionales, qué es lo que significa hoy día esta imagen para nosotros? Cuál es el sentido de arder, de ese estar quemándose, para nosotros? Podemos asociarlo con la imagen de los bosques quemándose. La quema literal del entorno que hace la gente de los países pobres del tercer mundo, los ha llevado a la destrucción del bosque como una forma de ganarse la vida, basada en las necesidades de la industria europea y norteamericana, particularmente la industria de la carne, con la necesidad de sembrar forraje para alimentar el ganado.

Otra imagen que puede venir a la mente es la del calentamiento del globo. La tierra está calentándose cada vez más, en el efecto invernadero. Otra imagen todavía sería la del consumismo. Es interesante notar que hablamos del fuego como consumidor de combustible. En otras palabras, el mundo está ardiendo en el sentido de que consume sus propios recursos, lo que hace a una increíble velocidad, convirtiendo así los recursos naturales en desechos tan rápido como le es posible.

Podemos ver al consumismo como fuego destruyendo las fuentes de la vida. De este modo tenemos una vieja metáfora que puede hacer aflorar en nosotros un nuevo significado como respuesta al tipo de dilema ambiental que encaramos hoy. Este dilema no es simplemente una cuestión relativa a unos pocos errores debido al uso excesivo de contaminantes industriales. Yo creo que el dilema ecológico es, primero, y por sobre todo, un dilema espiritual.

La naturaleza de este dilema espiritual está también expuesta en otra metáfora tradicional Budista, la del veneno. En el Budismo hablamos de tres venenos: la ignorancia, la codicia y el odio. Tradicionalmente estos venenos han sido identificados como las fuentes del sufrimiento. Qué se nos viene a la mente cuando reflexionamos sobre esta enseñanza? Podemos pensar en la contaminación, en la literal toxicidad con la que estamos envenenando el ambiente. En ese sentido, los venenos de la mente, de los que habló el Buda, no están sólo restringidos a nuestros problemas psicológicos, o asuntos privados que pudieran afectar a nuestro círculo inmediato de amigos y parientes, sino que estos venenos están siendo vertidos en la actualidad a todo lo ancho del orbe. Son contaminantes para el mundo real en el que vivimos. Si estamos de acuerdo en que ésta es una clara relación causa-efecto, podemos reconocer que el veneno de la codicia dentro de la mente humana es ampliamente responsable por la contaminación y envenenamiento del mundo.