La comprensión del Arbol de la Vida y sus relaciones nos posibilita saber manejar las diferentes energías que existen en la naturaleza creada y vislumbrar aquellas que están más allá de la consciencia crística o superior. Evidentemente, como todo estudio de textos sagrados, debemos tener una mente abierta para captar las analogías que se van presentando en su análisis, puesto que de ellas podremos darnos cuenta que nos encontramos frente a uno de los símbolos más perfecto y sintéticos que abarca todo conocimiento humano capaz de ser adquirido en este plano de la existencia.

La primera esfera se denomina la Corona o Kether. Ella es el primer elemento de la manifestación, que surge precisamente de la existencia negativa. Como toda corona está ligada al cuerpo o a la creación, en este caso, pero no forma parte de ella, manifestando su esencia como venida de otra dimensión.

Esta primera manifestación se transforma a sí misma constituyéndose, a su vez, en el primer elemento de la creación o elemento activo, cuyo nombre es la Sabiduría o Kjokmah. Pero, como toda energía, debe ser atrapada por la forma para que no vague por los confines del universo, sin ninguna finalidad. Es por ello que ese primer elemento activo es aprisionado por la Gran Madre o la Gran Matriz, el Entendimiento o Binah.

Esta tríada superior formada por la Corona, la Sabiduría y el Entendimiento, se encuentra muy lejana a la percepción propia de la consciencia humana, por ello es que se dice que existe un gran abismo entre esta tríada y el septenario que la sigue, que es un tanto más concreto y posible de ser conocido por nosotros. Para acceder a este atisbo de la esencia de esta tríada, es necesario, como ya se dijo, haber adquirido una consciencia crística o superior, dada por la esfera de la Armonía, que será analizada más adelante.

Por su parte, el septenario surge con la esfera de la Misericordia o Kjesed: en ella está reflejado el trabajo de las jerarquías espirituales o Maestros Ascendidos que, conectadas con los planos sutiles, van entregando la instrucción a los otros planos de la existencia. Esta esfera se ecuentra equilibrada, a su vez, con su contraparte denominada la esfera de la Fuerza o el Rigor (Gueburah), que representa el aspecto superior de la disciplina iniciática, y en cierto aspecto kármica, que rige diferentes aspectos de los seres vivientes.