Es la meta que tendríamos que tener presente en todo este largo recorrido de nuestra vida.

Mi estado actual:

En cuál de estas etapas de la vida me encuentro ahora?

En cada una de las doce etapas de siete años se impone un tipo de personalidad sobre los otros once. Todas estas personalidades pueden existir y crecer a lo largo de la vida, pero en cierta etapa de la vida, un determinado tipo de personalidad tiene más facilidad para florecer. Reconocer en qué etapa cronológica de mi vida me encuentro me puede ayudar a decidir en dónde enfocar mis esfuerzos.

Aquí estoy yo con mis zonas sanas y mis zonas heridas en el interior de mí. Mis zonas heridas pueden ser inconscientes y estar muy ocultas.

Allá está el No-Yo en interacción conmigo, afectando mi sensibilidad, Si toca mis zonas sanas, la reacción es normal, es decir, adecuada a la circunstancia. Si toca una zona herida, la reacción es a-normal, es decir, desproporcionada. Esta reacción puede ser solamente interior: la oculto, la disimulo, o puede exteriorizarse.

Si nos observamos durante el día, podemos detectar esas reacciones anormales y así descubrir nuestras zonas heridas inconscientes. Para eso sirven estas tareas de urgar en el pasado, para arrancar esa raíz dolorosa reviviendo el hecho traumático, reelaborando lo vivido a la luz de nuestra comprensión actual.

En mayor o menor grado, todos nos llegamos a estancar en alguna etapa de nuestra vida. El secreto es reconocer este hecho y despertar, levantarse y moverse. No dejar que el falso orgullo interfiera con nuestro progreso. Darnos cuenta de nuestras debilidades o errores y tratar de superarlos.

Es importante reflexionar sobre aquellas etapas de vida que aún no hemos recorrido. Nos sirve para visualizar el futuro que querríamos vivir y proyectar un plan de vida que nos ayude en nuestro crecimiento interior.

Recuerden que esta tarea debe continuar más allá del tiempo asignado a cada etapa. Es extraordinario ver como se esclarecen hechos conflictivos actuales a la luz de esta revisión concienzuda de nuestro pasado, y como la proyección de un futuro promisorio nos estimula en nuestros momentos oscuros.

Fernanda