Las Religiones de la Biblia.- Su mito común es el Génesis. Más claramente todavía que en lo anterior, está descrita esta estructura a dos niveles. El Génesis I es el mundo del llegar a ser, aquel donde el hombre y la mujer y todos los animales llegan juntos. El Génesis II es el mundo del pensamiento creador de Dios, y el hombre llega antes que todo lo demás. Se dice en la exégesis moderna que allí hubo dos relatos contradictorios de la Creación, y que se han conservados ambos para no disgustar a nadie. Ustedes comprenderán por qué esta interpretación parece algo simplista. Si se la detalla se verá:

* En el judaísmo, el Árbol de la Kábala es perfectamente explícito: en la cima se encuentra la “Corona” y sus dos derivados “Sabiduría” e Inteligencia”, las que forman una tríada superior, una unicidad absoluta, trascendente, cuya esencia es inaccesible al entendimiento humano. Los siete sephirot siguientes son fuerzas actuantes, obreros – si se puede decir así – cuya acción se sitúa en el mundo del llegar a ser.

* Desde los inicios de la cristiandad encontramos en Gregorio de Nyssa y sobre todo en Dionisios, llamado el “Areopagita”, a la vez la trascendencia y la inaccesibilidad de Dios y la existencia de las jerarquías divinas operantes.

* Igualmente en el islam, los místicos y visionarios nos describen cómo lo que es inefable interactúa con el mundo del llegar a ser por intermedio de aquello que Henri Corbin ha denominado mundus imaginalis.

Esta unidad de fondo concerniente a la visión de un mundo de lo inefable ligado a un mundo del llegar a ser, en las religiones monoteístas, puede ser resumida por la frase de Jacobo Boehme: La Naturaleza es una formación y una configuración continua de las ciencias y del amor divino. Lo que el Verbo hace por la Sabiduría, la Naturaleza le da forma por la Cualidad,” Boehme ha mostrado las siete cualidades (asimilables a los siete sephirot) y el segundo y tercer principio como estando en el mundo del devenir, de la auto organización. En cambio, el primer principio está situado en otro nivel. Como lo dice Boehme: “Dios considerado en Sí Mismo es sin distinción, sin naturaleza. El es a la vez Dios y el Todo.”