Un paso más:

Lo que estamos ensayando aquí es ver cómo podría ser posible dar un paso más (sólo un pequeño paso suplementario) a partir de esta posición tan razonable que parece imposible de superar.

El primer punto esencial es de orden metodológico. Cuando se habla de consecuencias de las nuevas teorías científicas no se separa lo suficiente, a menudo, los hechos que hablan a favor de otro nivel de realidad de aquellos que conciernen a la existencia de un sentido en ese otro nivel. Para los materialistas, lo real existente se confunde con lo real observable o que será observado en el futuro. La existencia de un otro nivel de realidad, que no sería ni observable ni detectable, evidentemente no le concierne a la ciencia. La eventual demostración científica de ese otro nivel constituiría entonces una pequeña parte del paso que buscamos efectuar. Pero esto no es suficiente, pues nada garantiza la existencia de un sentido en aquel otro nivel (podría allí reinar el caos). Además, hay “materialistas inteligentes” que admiten la existencia de un otro nivel. Ser materialista es ser extraño al universo, es tener proyectos y sentimientos en un universo que no tiene ni lo uno ni lo otro. Ser creyente es, al contrario, sentirse en su casa en el Universo, es pensar que este tiene, como nosotros, proyectos y sentimientos. Aquí está la verdadera pregunta: somos o no extraños al Universo ?

Los documentos del expediente:

La Física Cuántica.- Es verdad que una onda no es más espiritual que una partícula, pero esta “decosificación” de la materia que efectúa la física cuántica – el hecho que los constituyentes fundamentales de los objetos no sean objetos – es una situación menos confortable para un materialista que la precedente. Se accede así a un nivel de complejidad de lo real donde ciertas certidumbres se disuelven. Se podría a continuación hablar resueltamente de otros niveles de realidad con el aporte de la no-separabilidad, esta influencia misteriosa que liga dos partículas escapando al espacio y al tiempo. Existe así una “causalidad global” en el universo la que – cualesquiera que sean las implicaciones consideradas – necesita la existencia de ese otro nivel.