Es por esta razón que estas dos vías, de incompletitud y auto organización, redescubriendo la posibilidad de la existencia de un sentido en el universo, desempeñan un rol que va mucho más allá de un cuestionamiento filosófico, siendo capaces de actuar sobre nuestras relaciones con la naturaleza, con los otros y con nosotros mismos. El hecho es que la ciencia haya “descubierto por sus propios medios, la existencia de otros niveles de realidad, hace que la búsqueda del Ser no sea un absurdo a priori”.

La intuición (o revelación) fundamental:

Científicamente no es posible ir más lejos. Pero si queremos llegar al final de nuestro “un paso más”, de este paso hacia adelante que ensayamos ejecutar desde la posición separatista”, en forma sabia y sin peligro, nos es necesario ahora sumergirnos en el estudio de las grandes tradiciones de la humanidad.

Estamos frente a dos alternativas: una es que las diferentes religiones hayan sido inventadas por el hombre para responder a su angustia delante de la muerte, a su alienación de este universo en el que ha surgido por azar; la otra es que, ya sea por una vía de intuición o revelación, las religiones contienen una información verdadera sobre la estructura del mundo. No podemos descartar desdeñosamente esta última posibilidad, pues nuestro recorrido a través de la ciencia nos ha mostrado, como lo dice d’Espagnat, que: “no se puede excluir el que otras formas de conocimiento nos aporten igualmente luces sobre la Realidad.

Para eliminar una de estas dos hipótesis, la cuestión clave es la de la coherencia. Si detrás de las formas y de las imágenes propias a cada civilización aparece una coherencia más sólida que la que se pueda normalmente esperar, entonces la segunda hipótesis pasaría a ser creíble. No tengo la competencia ni el espacio para hacer aquí un análisis comparado de las religiones, sólo deseo – sobrevolando rápidamente las grandes tradiciones de la humanidad – mostrar que en todos los tiempos y lugares se encuentra en ellas una intuición fundamental, la de un universo con dos niveles de realidad, donde el primero, fuera del tiempo, del espacio y de la materia, engendra después de una ruptura un segundo nivel, el del devenir y de la evolución, donde se desarrollan procesos de auto organización.