Sujétenme. Estoy poseída por mi dolor. Tengo miedo de tomarlo demasiado en serio. Todos estos brazos que me retienen me dan el coraje de morir. Y si ellos me dejaran
ir ? Qué me pasaría ?”

Es necesario haber vivido una experiencia de este género para comprender qué es la consciencia como acto puro e inmanente. Ella se ve sufrir y se observa. Ella se da en espectáculo y al mismo tiempo lo comprende. Por un lado, participa en el sufrimiento; ella es el sufrimiento transformado en mirada. Por otro lado, ella es indiferencia; se desliza sobre su dolor como sobre capas de pensamiento calmo. Ella se interroga: “Soy insensible a lo que estoy viviendo ? Cómo se explica que no sea afectada ? Soy dos personas ? Estoy en camino de caer en la locura ? Sufro y no sufro. Soy lo que soy sin serlo enteramente. Es esto la muerte ?”

Es evidente que la consciencia que tiene la posibilidad de interrogarse así, aparte de estar atenta a sus interrogaciones, es una consciencia más allá de la muerte. Ella está en un estado que le permitiría asistir a su propia muerte como si contemplara una obra de teatro sentada en primera fila. Presente a sí misma en la vida, permanecería presente a sí misma en la muerte. Por lo demás, ella se siente segura de sí, sin el artificio de paréntesis de duda metódica. Ella planea en el espacio, es pura libertad. Para qué podría servir ? En el estado en que se encuentra, ella es inútil. Cuál sería su valor ? Ninguno. Ningún tipo de valor tiene sentido aquí. Ella es gratuita. Y qué es lo que significa ? Ella se significa arbitrariamente, se identifica con lo que es. Su ser es ni más ni menos que la nada, pero una nada pensante. Y pensando, ella se sabe espíritu.

El espíritu es confrontado a la carne-espectáculo. Lo físico se ha ocultado como representación para ceder el lugar a la carne que es vida. Yo muero, me veo morir. Soy un cadáver, una idea que muere. Me retiro para estar conmigo. Morir es enmudecer. Sufrir, es entrenarse a enmudecer. Lo que resta de mí cuando estoy ocupado en vivir, en sufrir, en percibir, es un acto puro.