Puede ser que nos guste o no un hecho determinado, pero en vez de dejarnos aplastar por una paralizante fatalidad, debiéramos empezar a imaginar alguna táctica para revertir la situación a nuestro favor, examinando posibles soluciones destinadas a responder a ese desafío. Si empezamos a delinear un plan de acción, nuestra tristeza y nuestra depresión se esfumarán; estaremos demasiado ocupados para seguir lamentándonos.

Fernanda
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