Siempre existió una exhortación general de silencio en relación a la enseñanza de Gurdjieff. No hables acerca de G., No hagas proselitismo, No eches perlas a los puercos … , No reveles conocimiento que nunca será comprendido. Esta admonición -creo- ha sido responsable de la mayor parte de los malentendidos que existen sobre Gurdjieff: la desconfianza, la mistificación, el escepticismo sobre su misión y su estatura moral.

Han sido publicados varios libros denigratorios sobre él, y no he visto que hayan sido refutados. Ouspensky, Nicoll y otros han escrito en su favor y sus obras han sido notables. Así se ha ido estableciendo un precedente contra el silencio. Pero mi impresión es que, aunque existen libros sobre el trabajo diario de los grupos, se nota la carencia de una introducción abstracta que ilumine los detalles concretos entregados.

No podría imaginar alguien tan presuntuoso como para proclamar un total entendimiento de Gurdjieff, o tan poco digno de confianza como para revelar aquellas partes de su enseñanza que sólo pueden trasmitirse en forma oral. Pero sí puedo imaginar fácilmente alguien tan indignado por su difamación que quisiera corregirla de alguna forma; no tratando de informar sobre la técnica de la enseñanza, sino indicando algunas de las ideas que conducen hacia la enseñanza.

Esta es mi meta: una introducción, no una exposición. Los mejores introductores que conozco han sido Orage y Jane Heap, y la mayor parte del material que presento aquí fue hecha por Jane. Ella nunca lo publicó y yo creo que debe ser conocido, si es que alguien quiere hablar sobre Gurdjieff en la forma correcta. Son sus abstracciones las que he considerado más iluminativas que cualquiera otras que se hayan escrito.

Las ofrezco en plena consciencia de que, después de haberlas asimilado, ustedes habrán conocido sólo un comienzo de lo que debe ser entendido y de lo que finalmente debe ser alcanzado después de haber entendido. Estas formulaciones hablan a la mente, y la mente sola no conduce al necesario cambio de vida. Tengo la esperanza que sea notorio para cada uno lo poco que he violado la prohibición de silencio y lo mucho -espero- que pueda haber ayudado a deshacer parte del daño que consciente o inconscientemente ha sido hecho.

Los tres centros:

Nos sentimos halagados de ser denominados seres tricerebrados, pero ese no es nuestro futuro porque dos de nuestros centros están llenos sólo con nuestros pasados hábitos.

Nuestros centros no se han desarrollado porque no los hemos llenado conscientemente. Todo lo que tenemos en ellos fue colocado en forma pasiva. El esfuerzo de este método es hacer trabajar los tres centros juntos.

Cualquier actividad en un ser humano que sea menos que tridimensional es subhumana.

Gastamos nuestras vidas vagabundeando, escapando de un error a otro.

La vida pasa a ser una discusión entre los tres centros- gusto o disgusto, sí o no. Todo nuestro tiempo y nuestra energía es gastado en esta discusión.

El hombre es tres personas diferentes, tres diferentes crecimientos, tres diferentes contenidos. Crecemos como si nos hubieran podado, con cada centro descompensando el otro.

Sólo una pequeña parte de nuestra vida está bajo control. Tal como somos, no tenemos voluntad. La voluntad es un estado de desarrollo, una posibilidad en un centro superior.

Todo lo que nosotros llamamos desarrollo en nuestra situación presente es una extensión de uno de los tres centros. Todo nuestro arte es sólo una extensión del centro emocional, etc.

Deseándolo tú no puedes añadir nada a tus tres centros. Por más que el hombre lo desee, no puede añadir un codo a su estatura. Está dicho en la Biblia. Debes tener un método, una técnica. Pero allí no aparece una técnica para el desarrollo. La técnica nunca ha sido escrita.

Las enseñanzas públicas de Cristo fueron dada en parábolas, dejando de lado la teoría y la técnica.

En su enseñanza privada, Gurdjieff presentaba ambas: la teoría y la técnica.

Cada ciencia tiene que crearse un vocabulario especial. El vocabulario de Gurdjieff es tan preciso como el de cualquier otra ciencia. Todos los términos en la Biblia fueron alguna vez términos técnicos precisos: En la casa de mi Padre hay muchas moradas…, Vuelve la otra mejilla…, Ojo por ojo, diente por diente…

Este método es una explicación matemática y material de la creación, mantenimiento y propósito del universo, lugar del hombre en ese universo, su función y deberes.

La obligación del hombre es operar con las leyes con las que opera el universo. Porque el hombre tiene un lugar único. La obligación va con ello.

El que seas consciente de tu lugar no es un don de la naturaleza. Tú debes encontrarlo por un esfuerzo consciente, no por esperanza. El hombre tiene una potencialidad acerca de la cual nada sabe. Estaba en la ciencia de los antiguos tiempos. Hemos perdido toda idea de esas potencialidades.

La vida no provee de una salida para ciertas potencialidades. Alguna gente tiene una poderosa prueba de que hay en ellos potencialidades por desarrollar.

Haz un esfuerzo por desarrollar un mayor órgano: tu desarrollo mental y emocional.

La Naturaleza quiso producir una forma autoevolucionante. El hombre es el más alto desarrollo posible de ello. La Naturaleza no puede hacer más. Nosotros debemos hacerlo. Todo posterior desarrollo requiere un esfuerzo consciente. Esto requiere una labor comparable a todo lo que la Naturaleza ha invertido en nuestro desarrollo desde milenios atrás.

En todas las creaciones de la naturaleza, una cierta actividad sigue a una cierta forma.

Somos un animal con una psiquis informe. Para que una psiquis tenga forma debe constar de tres partes.

Ha habido gran conocimiento en el mundo, pero extensas partes de él han sido borradas -por guerras, calamidades, etc.- igual que la tiza sobre un pizarrón. No obstante, encontramos pruebas extendidas por toda la tierra -si somos capaces de verlo- de un conocimiento superior: referencias a la Atlántida, Stonehenge, las Pirámides, la Esfinge, la arquitectura Maya, antiguos templos, etc.

Las grandes catedrales fueron construidas con un propósito consciente, para elevar por un momento la vibración de la gente. Esto fue un consciente intento de aplicar levadura a la masa.

El Método de Gurdjieff es un Método de Consciente Esfuerzo y Voluntario Sufrimiento contra la Inercia y la Repetición Mecánica.

Desarrollo y crecimiento… La diferencia:

Una persona es pequeña, entonces crece.

El desarrollo es por estados. En nuestro cuerpo aparecen los dientes. Allí están, en las encías.

Nosotros sólo hemos sido educados; no nos hemos desarrollado.

El castor construye su represa: extensión centrada en lo físico, no desarrollo.

Metamorfosis de una oruga en mariposa: desarrollo, posibilidad de un alma.

Por qué uno sigue este Método del Cuarto Camino? Si tú sientes insatisfacción, tratarás de hacer algo. Sientes una necesidad, es decir, un desequilibrio interno. Tú puedes saber qué es ese desequilibrio por aquello que te interesa. Tus intereses son atraídos por tus necesidades.

Si deseamos desarrollarnos, debemos hacer algo acerca de nuestros dos centros subdesarrollados. Pero si no encontramos un método, rodamos escala abajo. Todos nuestros actos son apaciguamientos porque no nos hemos desarrollado.

Tú has investigado métodos, pero no has trabajado en ningún método.

Todos empezamos igual antes de esta única actividad.

Estás sentado en una silla, confortablemente. Si dejas esa silla sin proponerte emprender este método de trabajo, es mejor que no te levantes de allí, porque te quedarás de pie toda tu vida. Nunca podrás volver a esa silla una vez que la dejes, porque la vida no se detiene.

El hombre dormido:

El hombre está dormido. En toda religión, en toda la gran literatura, tú encuentras referencias al estado de dormido. Debemos despertar (dormidos en Adán, despiertos en Cristo). Todas las religiones hablan de nacer de nuevo. Estamos dormidos en el animal: el cuerpo está despierto, el yo no.

El sueño es comparable a un estado hipnótico. Un niño es puesto bajo el poder de la sugestión. Más tarde en la vida, se trata de autosugestión. Un estado completamente mecánico. Los adultos están absolutamente bajo un conjuro hipnótico, como el fakir hipnotizando un conejo; él controla la circulación de la sangre. Un río tiene un flujo, no va tan rápido como la corriente. El hipnotizador te sugestiona un poco más rápido de lo que lo hace la vida.

Es casi un deseo del hombre estar dormido. Estamos tan dormidos que, a no ser que la vida llegue a ser demasiado difícil, no despertamos. Un shock te puede despertar.

Pero tú debes encontrar tus propias razones que te hagan desear despertar.

Estudia la mecanicidad humana. Cuando veas tu propia mecanicidad, estarás empezando a despertar, tal como en el momento de despertar de un sueño te das cuenta que has estado dormido.

Empieza a comparar tu dormir con tu estado de vigilia. Después de un sueño tú te descubres desconcertado, molesto. En la vida sucede lo mismo. Tú podrías pasar por alto una actitud lamentable en un sueño, pero en la vida te excusas o aparentas que no existe.

Nadie puede decir cómo actuará en determinadas condiciones. Yo sé exactamente lo que haré en tal situación es tan torpe como decir de qué manera actuarás en un sueño.

En los sueños tú estás derrochando una energía que no usas durante el día.

Si tú has terminado tu día sin dejar cosas inconclusas – tus centros han completado su trabajo – tú no sueñas.

Estudia tus sueños. Hay una energía autocontenida almacenada en uno de los centros. Tú puedes descubrir en qué centro contienes energía no usada durante el día. Tus sueños son predominantemente físicos, emocionales o mentales?

Los sueños emocionales son los que más nos desgastan.

Los tres centros se duermen separadamente. Hay veces en que al empezar a dormir saltas violentamente. Es un centro dejándole el paso a otro.

Nuestro cerebro subconsciente debiera ser nuestro cerebro consciente. Todo lo que nos ha sucedido en la vida está allí escrito, escapando sólo en los sueños, trances, etc.

El cerebro consciente está contaminado. Haz un esfuerzo por contactarte con el subconsciente. El artista a veces lo hace. También los adivinos, pero inconscientemente. Contactarlo en forma inconsciente es peligroso.

Haz un Consciente Esfuerzo por contactar tu Consciencia que mora en el cerebro profundo.

Observación de sí:

Todas las grandes escuelas, todo gran sistema de pensamiento, todas las grandes religiones, siempre se han esforzado en dar al hombre dos libertades: libertad interior (de la vanidad, del amor propio, etc.) y exterior (de los condicionamientos de la educación, etc.).

Los primeros pasos hacia la libertad es la observación de sí, el conócete a ti mismo. El sistema de Gurdjieff empieza con una observación neutral y científica de uno mismo: tomando notas a la manera científica, primero, sobre el centro físico y luego sobre el emocional y el mental.

El centro de gravedad del cambio es el cuerpo. Tú no puedes cambiar sólo por la mente: debes empezar trayendo primero el cuerpo, y después las emociones, a tu campo de observación.

El cuerpo es la única herramienta que tú tienes para trabajar. Hazlo una buena herramienta. Domina el control del cuerpo sobre tí.

Trata de establecer lo físico como algo aparte del yo. El comienzo de la vida adulta es el conocimiento de tener un yo.

Nuestros cuerpos son fertilizantes para un alma.

La equivalencia personal entre tú y tu cuerpo es perniciosa.

Si tú despertaras en el cuerpo de un unicornio no sabrías cómo actuar. Estás exactamente así a merced de tu propio cuerpo. No eres responsable por tu conducta. Como en el poema de Yeats: Estoy sepultado en un animal moribundo.

Piensas que conoces tu cuerpo, pero ni siquiera te das cuenta cuando te rascas la cabeza.

Nuestro cuerpo es un objeto del mundo exterior, como lo es un árbol, una planta, o una piedra.

Dí: Yo soy y tengo un cuerpo. Los franceses usan una mejor expresión, ellos dicen: tengo frío, no estoy helado, Debemos ser conscientes de nuestros cuerpos, darnos cuenta de nuestras emociones, poner atención cuidadosa en nuestros pensamientos. Decir: Estoy teniendo un pensamiento pasivo o estoy teniendo un pensamiento activo.

Cuidate del autoengaño, de la subjetividad, de la introspección. La introspección es mala: no tenemos nada que mirar adentro.

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