Los tres tesoros son:

Ching : Forma burda: no se identifica precisamente con los fluidos sexuales masculino y femenino, pero éstos la transportan y tiene mucho que ver con ellos.

Forma sutil: la que está dentro del cuerpo, y da consistencia y forma tangible a la materia.

Forma cósmica o Yang: la que está en el cosmos y da forma tangible a lo que originariamente era vacío indiferenciado.

Chi: Forma burda: no se identifica precisamente con el aire aspirado por los pulmones, riñones y poros, pero éste lo transporta y tiene mucho que ver con el mismo.

Shén : Forma burda: espíritu que no se ha limpiado todavía de los sentidos y de los pensamientos erróneos.

Forma sutil: espíritu sin tacha, liberado de la contaminación de la presión y de los deseos sensuales.

Forma cósmica o Yang: espíritu cósmico, ser vacío, puro, indiferenciado.

Venas del dragón

Para los taoístas el yang puro pertenece al Cielo y el Yin puro pertenece a la Tierra. Se enseña en China, que en ciertos lugares, hay “venas dragón”, que son líneas invisibles que bajan del cielo a las montañas y a lo largo de la tierra. El papel que desempeñan es parecido al de los meridianos de la acupuntura y el yoga. En esas venas se vierte el Yang Chi (vitalidad cósmica), para mezclarse con el Yin Chi (vitalidad de la tierra). Las venas son visibles sólo para los expertos Yin Yang.

Este concepto se expresa claramente en la pintura paisajista china. En ella, las venas se dibujan como trazos curvos, por ejemplo, en el contorno de las nubes, ondulaciones de montañas, etc. En la pintura china, cada detalle, cada criatura, despierta la intuición de una universalidad sagrada e inmensa de la vitalidad de la Naturaleza. El observador debe acabar la obra que el pintor siempre deja inconclusa.

La ciencia Féng- Shui, nació de la idea de las venas del dragón, es la ciencia del viento y el agua. Existe con el objeto de aprovechar al máximo este flujo de vitalidad cósmica y asegurar el correcto equilibrio entre el Yin y el Yang. La proporción dos a uno es la ideal.