La autosuficiencia es condenada por el taoísmo porque se fundamenta en la ignorancia de sus causas ocultas. Por eso es que el verdadero sabio, se presenta a los hombres como un mendigo. Tiene que “ver sin ojos”, “oír sin oídos”, porque su posición polar está liberada de las limitaciones espaciales, es el “eje del mundo”, niño y viejo a la vez, porque se vuelve una personificación del “espacio sagrado”, como el Tao lo es del “tiempo sagrado”, siempre reversible en su primordialidad.

El wu-wei, es una doctrina de la acción. Quien realiza esta acción tiene su fundamento en la ley de “las acciones y reacciones concordantes”. Libre de codicia, emprende cualquier acción que sea necesaria, se detiene en el mismo instante en que consigue su objetivo y, lejos de felicitarse a sí mismo por el éxito, lo quita de su pensamiento tan pronto como lo ha realizado. El wu-wei es la actividad perfecta porque es un acto sin actividad.

El wu-wei es, sin duda, una de las principales causas que explican el éxito de los taoístas en mantener sus facultades mentales incólumes hasta una edad muy avanzada.

Wu Hsing .- Los cinco elementos.

Los sabios antiguos encontraron cinco elementos cuyas acciones recíprocas tienen cierta semejanza con las de la madera, el fuego, la tierra, el metal y el agua. Entendieron que las operaciones de la Naturaleza, depende de un sistema de equilibrios finísimos entre procesos que pueden ayudarse, estorbarse o impedirse entre sí, según la fuerza selectiva de cada uno, en la situación dada. Observando y contemplando a la Naturaleza, aprendieron a predecir la acción de estas fuerzas conflictivas e incluso a manipularlas, dentro de ciertos límites.

El dominio de la ciencia Wu-Hsing, les dio un grado de perspicacia equivalente a la adivinación y al poder de desviar el curso de la Naturaleza, que a menudo parecería espectacular a los no iniciados. Esta ciencia fue muy útil para el desarrollo del taoísmo “popular”, sin embargo, los taoístas, empeñados en el cultivo del espíritu por distintos medios, no tenían el deseo de adivinar ni manipular nada; se manifestaban opuestos a cualquier intervención en la Naturaleza o al hombre. Los hombres de este calibre, se interesaban por esta ciencia, sólo por la luz que arroja sobre el funcionamiento misterioso de la Naturaleza, con lo que aumentaba su respeto por tales maravillas.