“Ahora sí que estoy seguro – dijo él – de que es mi propia alma. Si me la vendes, te daré mi cuerpo, que vale menos que una canción de tus labios.” Y ella, a cambio del cuerpo, le entregó el alma, que lloraba por verse libre y volver a su propia mansión. Pero apenas la sintió dentro, se irguió aterrado, exclamando: “Qué has hecho? Qué inmunda cosa es ésta que ha tomado posesión de mí? El alma que me has dado no es mi alma.”

La mujer dijo entonces, riendo: “Tu alma, antes de que tú la entregases al cautiverio, era un alma libre en
un cuerpo libre. No la reconoces ya porque viene del mercado de esclavos? Mira qué gran amor siente tu alma, que te reconoce y vuelve a ti porque tú has vendido tu cuerpo a la esclavitud. ” Y así fue como el hombre que había vendido su alma por treinta dineros la volvió a recuperar al precio de su cuerpo.

Oscar Wilde

Extractado por Farid Azael de
Oscar Wilde.- Obras Completas.- Aguilar