Los psicólogos Jacob W, Getzels y Philip W. Jackson también se mostraron escépticos sobre el concepto tradicional de inteligencia. Después de arduos estudios llegaron a establecer que sólo existía una correlación baja entre la facultad de inventiva y los C. I. altos. Para obtener un alto coeficiente en un test de inteligencia, el individuo necesita recordar, reconocer, a veces resolver y decidir, pero no inventar ni innovar. Estas dos últimas características que se consideran productivas son las que tienen que ver con la facultad creadora.

Diversos Tipos de Inteligencia
Se ha discutido mucho si la inteligencia es una función unitaria o la suma de varias funciones aisladas. Existen seres humanos cuya memoria es buena, pero no así su inventiva. Otros cuyo razonamiento abstracto es débil, pero que son capaces de armar una máquina muy complicada con mirar una sola vez el plano o diseño. En suma, hay sujetos que están por debajo de la capacidad promedio en muchas operaciones mentales importantes y que, sin embargo, poseen algunas facultades extraordinarias.

Definir en pocas palabras lo que es la inteligencia no es fácil. Existen múltiples definiciones, unas ponen el acento en unas características, otras lo hacen en otras. A veces indica la viveza de la percepción, la sagacidad o la alta capacidad de comprensión con retención de conceptos que son asimilados como conocimientos. Otras veces es la capacidad para discurrir con buen criterio en forma original o creativa. En ocasiones, hasta se la confunde con una buena memoria. Se podría decir también que la inteligencia es la integración coordinada y coherente de las funciones cerebrales más nobles y que origina un comportamiento hábil, original y equilibrado.

Binet definía la inteligencia como aptitud para aprender y como forma de comportarse. El niño inteligente era el que obtenía buenas notas en la escuela.

La inteligencia – decía William Stern – es una capacidad general del sujeto para ajustar su pensamiento hacia nuevos requerimientos.