Hay que moverse y fluir con la vida y dejar que la vida se mueva y transforme. Tenemos que descubrir la muy especial presencia del Señor entre los enfermos y, los oprimidos, una muy especial Palabra y un llamado especial. La dicotomía con las que hemos estado luchando entre oración y justicia no es natural. Nada beneficioso y permanente puede ocurrir si no está fundamentado y enraízado en la interioridad, en la no violencia dentro de uno mismo. A la vez, el estar atentos y alertas nos lleva a originar cambios profundos que pueden reformar la sociedad humana.

Estamos en un viaje. Creo que es un buen viaje, bueno en mi propia vida y veo que también es bueno en las vidas de otros. Estoy aprendiendo que no es tanto una pregunta acerca de Oriente y Occidente reuniéndose sino una pregunta acerca de lo que es humano. Qué es plenamente humano? Cuando podamos descubrir qué es lo que nos trae una mayor plenitud de vida, eso será la meta de nuestro viaje.

Alguien pregunta si es posible obviar el dogma de algunas convenciones religiosas que niegan que la meditación tradicional del Raja Yoga sea válida en el cristianismo. Ahora bien, cómo disipamos el dogma? No lo sé. Sólo creo que mientras nos atengamos al Evangelio, a la primitiva experiencia cristiana, basada en las prácticas judías, más comenzaremos a comprender que esta oración meditativa, esta reflexión, esta total sintonía del cuerpo, este respirar, es naturalmente parte de esta experiencia. Nuevamente creo que volvemos al interrogante de qué es lo que da vida a la persona, y no qué es lo que son los dogmas. Qué es dador de vida? Y la guía en esta experiencia, purificada y compartida en comunidad, es la vida.

La otra pregunta: El yoga incluye a Jesús en sus enseñanzas? Pueden los cristianos incluir al yoga en sus enseñanzas? Creo que es la misma pregunta anterior y mi respuesta es la misma.

Hermana Francis Borgia Rothleubber

Traducido y extractado por Luisa Riquelme de
Faces of Meditation
Himalayan International Institute
Pennsylvania.- USA