El investigador interesado comprenderá que en este trabajo a realizar la primera cualidad que necesita es perseverancia. Se puede observar que existen dos cosas que ayudan en la obra de coordinación: primero, el esfuerzo por controlar la mente y procurar una vida concentrada. La vida de consagración y de dedicación, tan característica del místico, cede su lugar a la vida de concentración y meditación, característica del conocedor, la organización de la vida mental en todo momento y en todas partes. Segundo, la práctica regular de la concentración, todos los días a la misma hora, si es posible, proporciona una actitud centralizada y ambas significan éxito, La primera condición, o la organización de la vida, exige algún tiempo, pero puede iniciarse de inmediato. La segunda, o el establecimiento de determinados períodos de concentración, puede iniciarse también en cualquier momento, pero el éxito depende de dos cosas: regularidad y persistencia.

En el primer caso, además de la persistencia, el éxito depende también de la imaginación, Por medio de ella asumimos la actitud del Observador y del Perceptor. Nos imaginamos ser el Uno que está pensando -pero no sintiendo- y constantemente guíamos con firmeza nuestros pensamientos por líneas elegidas, obligándonos a pensar lo que decidimos pensar, y rechazando los pensamientos que queremos excluir, no por el método de la inhibición, sino por el de despertar un interés dinámico en alguna otra cosa. Le debemos negar a nuestra mente que divague a voluntad o que sea impulsada a la actividad por nuestros sentimientos y emociones o por las corrientes mentales del mundo circundante. Nos obligamos a poner atención en todo cuanto hacemos, ya sea la lectura de un libro, el desempeño de nuestras tareas en el hogar o en el negocio, la vida social o la profesional, una conversación con un amigo, o cualquiera sea la actividad del momento.
Si la ocupación es de tal naturaleza que se pueda realizar instintivamente y no exige el empleo activo del pensamiento, podemos elegir una línea de actividad mental o secuencia de razonamiento, y seguirla comprensivamente mientras nuestras manos y ojos están ocupados en el trabajo a realizar.