La verdadera concentración nace de una vida concentrada y regida por el pensamiento. El primer paso para el aspirante es empezar a organizar su vida diaria, y regularizar sus actividades para que su vida tenga un enfoque y una centralización. Esto pueden obtenerlo quienes tengan bastante interés como para hacer el esfuerzo necesario y sean capaces de llevado a cabo con perseverancia, siendo el primer requisito básico. Cuando podamos organizar y reajustar nuestras vidas, demostraremos el temple y la fuerza de nuestro deseo. Como se verá, para el individuo de vida centralizada no cabe negligencia en el deber. Desempeña sus deberes familiares, sociales, comerciales y profesionales completa y eficientemente, y aún encuentra tiempo para los nuevos deberes que su aspiración espiritual le presenta, porque está comenzando a eliminar de su vida todo lo que no sea esencial. No tratará de evadir obligaciones, porque el hombre de mente enfocada puede hacer más en menos tiempo y obtener mejores resultados de sus esfuerzos. La persona regida por sus emociones derrocha mucho tiempo y energía y realiza menos que la persona mentalmente enfocada. La práctica de la meditación es mucho más fácil para el individuo entrenado en los métodos comerciales – quien se ha elevado al rango de ejecutivo – que para el empleado rutinario e irreflexivo, o la mujer que hace vida puramente social o familiar. Estos tienen que aprender a organizar sus vidas y abandonar sus actividades no esenciales. Son los que siempre están demasiado ocupados para todo, y les resulta difícil encontrar veinte minutos cada día para la meditación, o una hora para el estudio. Están tan atareados con las amenidades sociales, con la rutina de la casa, con la multitud de pequeñas actividades y conversaciones sin sentido, que no llegan a darse cuenta que la práctica de la concentración les permitirá hacer mucho más de lo que están haciendo, y mejor.

Un ejecutivo entrenado, de vida activa y plena, puede hallar tiempo para el alma más fácilmente. Siempre dispone de tiempo para algo más. Ha aprendido a concentrarse y frecuentemente a meditar, todo lo que necesita es cambiar el foco de su atención.