En medio de la presión y agitación del moderno vivir, en la selva de nuestras grandes ciudades, en medio del estruendo y bullicio de la vida e intercambio diario, los individuos encuentran el centro de paz dentro de sí mismos y pueden entrar, y en realidad entran, en ese estado de positiva concentración silenciosa, que les permite llegar a la misma meta, obtener el mismo conocimiento y penetrar en la misma luz que testimonian los grandes Representantes de la raza. El retiro, al que el hombre se acoge, lo encuentra dentro de sí mismo; el lugar silencioso es ese punto dentro de la cabeza donde se unen el alma y el cuerpo y se hace contacto con la vida del alma, la región en la cual la luz del alma y la vida del cuerpo se mezclan y fusionan. El hombre que puede entrenarse para estar suficientemente centralizado, puede llevar sus pensamientos en cualquier momento y lugar a un centro dentro de sí mismo, y en ese centro de la cabeza
se lleva a cabo el gran trabajo de unificación. Involucra atención más dinámica y meditación más poderosa: pero la fuerza interna y el poder mental de la raza ha progresado y crecido en tal forma, en los últimos tres mil años, que puede hacer lo que hacían los videntes de la antigüedad.

Alice A. Bailey

Extractado de Apuntes de Clases por Correspondencia de la
Escuela Arcana de Buenos Aires