La práctica en ciertos instrumentos ayuda a desarrollar músculos específicos. Así, el piano ofrece excelentes oportunidades para la flexión de los dedos, la extensión y abducción de la muñeca, la flexión y abducción de los hombros y ejercita el cuello y la espina dorsal. El violín y el violoncelo desarrollan la flexibilidad de los dedos de la mano izquierda, la flexión y extensión del codo derecho y de la muñeca, y la abducción y aducción del hombro.

La música se ha mostrado muy efectiva en el caso de pacientes con lesiones cerebrales que produzcan disminución en su coordinación motora, como síntomas espásticos, rigidez, ataxia, temblor de las extremidades superiores, trastornos de la palabras y defectos auditivos y visuales. Aun en enfermedades como la distrofia muscular progresiva, la ejecución de instrumentos musicales simples puede contrarrestar la atrofia por falta de ejercicio y retardar el progreso de la parálisis, esto agregado al efecto psicológico que produce en el paciente el sentirse capaz de desempeñar alguna función por sí mismo.

El canto ha sido siempre reconocido como beneficioso en ciertas funciones fisiológicas – tales como respirar – y un remedio en el caso de sus perturbaciones. En investigaciones sobre niños retrasados, se ha observado que muchos de estos niños padecen afecciones catarrales y adenoides que perturban su respiración y el sentido del oído. La salud general mejora como resultado de un adiestramiento sistemático de la respiración profunda y el dominio de la respiración requerida por el canto.

El apoyo que la música da a los ejercicios físicos es un hecho de todos conocido. Ella permite que aun los pacientes con menos aptitudes físicas se desempeñen mejor y durante más tiempo, sin cansarse. El ritmo musical estimula la acción corporal y alivia la fatiga física. Aun cuando este tipo de música sea insignificante desde el punto de vista de la estética musical, tiene una forma, una continuidad armónica y melódica temporal, elementos que le asignan cierto sentido a los movimientos repetidos e inexpresivos. Este efecto es observable cuando acompaña la repetición de ciertos sonidos que de otra manera podrían parecer estáticos y producir aburrimiento, fatiga o desatención. Los sonidos verbales parecen moverse con la música sobre una secuencia de acordes que se desenvuelve musicalmente hacia una conclusión lógica. Se aplica especialmente en tratamientos de foniatría.