La tolerancia musical y social es la clave de esta relación interpersonal con fines terapéuticos. El buen comportamiento musical refleja las actitudes de casi todos los pacientes hacia ellos mismos y hacia los otros. Esta actitud quizás revele también necesidades insatisfechas de las cuales quizás la persona no es consciente: el retraído, el retrógrado, el perfeccionista, el fatuo o el egocéntrico reaccionan de diferente manera en una situación de grupo. Aunque el grupo musical es en esencia un grupo tolerante que se propone disfrutar, resistirá cualquier comportamiento indeseable que pueda perjudicar su funcionamiento y no tolerará elementos disolventes. Esto produce un efecto educador entre los miembros del grupo: se conforman a las reglas porque quieren ser aceptados.

La motivación de pertenecer a un grupo musical es fundamentalmente emocional. El musicoterapeuta procura que su grupo atraiga a diferentes tipos de pacientes. La mayor parte de ellos deseará reunirse por la música misma, la cual les proporciona placer y descanso. Otros lo harán por razones sociales, para sentirse pertenecientes a algo o para ser útiles de alguna manera que los haga merecer el reconocimiento de los demás. Cualquiera que sea la motivación, un musicoterapeuta experto procurará que cada cual obtenga beneficios del grupo.

Ya sea en un hospital, en un club o en una escuela para discapacitados, el grupo musical cumple una función importante en la institución. Ejerce una influencia en la comunidad, produciendo una impresión de placer real compartido por muchas personas.

Juliette Alvin

Extractado por Ester Silva de
Juliette Alvin.- Musicoterapia.- Paidós.