Pero qué significa realmente el que el terapeuta sea parte del proceso? estamos dispuestos a ser parte del proceso o preferimos seguir con esa actitud de neutralidad que hasta ahora algunas teorías nos señalan que se debe tener?

El Mito del Sanador Herido es explicado por Daryl Sharp en el libro Lexicon Jungiano (Sharp, 1994) como una dinámica arquetípica que se puede constelar en una relación analítica, en que ambos se ven afectados. Según este paradigma, las heridas del analista, (que se presume están relativamente conscientes después de un largo análisis personal) viven una existencia sombría. Siempre pueden ser reconsteladas en situaciones particulares, y especialmente si se trabaja con alguien que tiene heridas similares.

La importancia de la relación inconsciente entre el analista y el paciente como la que se comunica en forma consciente, en términos del proceso curativo, es que derivará en dos implicaciones muy significativas como son:

a) Que la sanación sólo puede ocurrir si el analista tiene una relación progresiva con el inconsciente. De otro modo, quizás él o ella se identifique con el arquetipo del salvador, una forma de inflación.

b) La psicología profunda es una profesión peligrosa, ya que el analista siempre está propenso a ser infectado por las heridas del otro o a percibir las propias. Y esto se produce porque ambos estamos en el proceso, no estamos observando desde fuera como si el otro es el que tiene los problemas.

Estas implicaciones nos llevan a comprender lo que Jung nos quiso decir con que el tratamiento psicológico no funciona independientemente de la relación terapéutica. Es decir que las heridas del paciente activarían las del analista, y éste reaccionaría identificándose con lo que está ocurriendo, y de un modo u otro, consciente o inconscientemente, devolvería esta percepción al paciente.

Como dice el propio Jung en todo tratamiento psicológico efectivo, el médico influenciará al paciente, pero esta influencia sólo tiene lugar si el paciente tiene una influencia recíproca sobre el medico y
es inútil que el médico se escude de la influencia del paciente y busque rodearse de una cortina de humo de autoridad profesional o paternal. Al hacerlo, sólo se niega a sí mismo la posibilidad de usar un importante órgano de información (Jung, 1966)