El Fuego y la Luz

Hay una sola religión con muchas instituciones religiosas así como hay una sola humanidad y muchas razas y costumbres dentro de la única humanidad. Los complicados rituales de los antiguos misterios tenían un solo objeto y esto es lo que significa la palabra Religión: etimológicamente, es la relación entre el hombre y Dios. Esta relación puede ser natural,  fundada en la ley grabada por Dios en el corazón del hombre sin necesidad de dogmas, ritos ni ceremonias. Esta religión natural sólo es posible en los individuos suficientemente evolucionados que adoran a Dios en espíritu y en verdad; pero los que no han llegado todavía a esta etapa de adelanto necesitan una religión positiva, o sea un conjunto de creencias o dogmas acerca de Dios y de la vida futura, con normas morales para la conducta individual, y ritos y ceremonias que simbolizan materialmente las verdades espirituales, a fin de conducirlos a la verdadera religión.

De esta manera la necesidad de religiones positivas están acomodadas al temperamento y estado de evolución de cada raza, clima y país, en cuanto atañe a las formas del culto externo; pero el espíritu que anima a todas las religiones es Uno y en el fondo todas son verdaderas.

El reino de Dios está dentro de vosotros, dijo el Cristo. Vosotros sois Dioses, dijo la Biblia. Somos de Dios y a Él volveremos, dijo Mahoma. Tú eres Aquello, dice la filosofía hindú, y con todo el hombre sigue buscando a Dios en “esta montaña y en el templo de Jerusalén”.

Cuando dijo Cristo: El Reino de Dios está dentro de nosotros, quiso enseñarnos que el cuerpo es un templo del Espíritu viviente y él, el hombre, es el supremo sacerdote de esta Casa del Señor. Por eso vemos que los templos antiguos estaban delineados esquemáticamente de acuerdo con el cuerpo humano. Pero, como los templos eran copias del cuerpo humano, así también fueron y son los rituales de las religiones símbolos de ciertos procesos que tienen lugar en este mismo templo-Cuerpo humano.

Las ceremonias de todas las religiones enseñan el misterio de la regeneración del alma por medio de ciertas actividades realizadas dentro del organismo físico y dentro del plano espiritual. “Conócete a ti mismo” dijo el oráculo, porque este conocimiento conduce al Reino de Dios interno, y porque del templo de la Sabiduría interna salen los dioses iniciados.

Dicen que los iniciados no entregan a los profanos las llaves del Reino y por eso el Misterio de la Serpiente o el gran Arcano jamás ha sido revelado públicamente, y esto es verdad. Muchos preguntan el por qué de este sigilo y la contestación ha sido: para no armar al malvado con un arma terrible y para no convertirle en un demonio desencadenado entre los hombres. Esta contestación puede ser cierta, pero para nosotros no es suficiente y tenemos otra causa más, que es la ignorancia y la poca evolución de la mayoría de los hombres.

Un día, una señora rogó a Eisntein que le explicara, lo más claro posible, la teoría de la relatividad. El sabio le dijo: Un día viajaba un hombre con un ciego de nacimiento y como hacía mucho calor, le dijo:

–          Vamos a tomar un vaso de horchata para refrescarnos. El ciego le preguntó:

–          ¿Qué es horchata?

–          Horchata es un líquido blanco refrescante –le contestó-.

–          Bueno, yo comprendo qué es líquido, pero, ¿qué es blanco?

–          Blanco es el que tiene el color de la garza.

–          ¿Y qué es la garza?

–          Garza es un ave cuyo cuello es torcido como el signo de la interrogación.

–          Comprendo lo que es ave pero, ¿qué es torcido como el signo de interrogación?

El compañero, desesperado por estas preguntas, tomó el brazo del ciego y le torció para darle la idea del cuello de la garza. El ciego, dolorido, dijo:

–          Ahora ya sé qué es horchata.

El hombre nunca comienza a ver hasta que empieza a contemplar el misterio de su propia existencia y el templo-cuerpo es el único depositario de ese conocimiento que cura la ceguera natural.

Sin embargo los misterios de la Iniciación interna no están profundamente ocultos y si no se los descubre es debido a que están velados con símbolos y alegorías. Cuando el hombre se detiene a leer el lenguaje del simbolismo con el que están escritas todas las religiones del mundo, el velo de sus ojos y la ceguera desaparecerán; entonces conocerá la verdad y la verdad le hará libre.

El Gran Arcano de las religiones es el poder del Fuego, la Luz inefable. El Sol era adorado como el gran Fuego que ardía en el medio del Universo. Este gran fuego material es el símbolo del Fuego Divino que arde permanentemente en el centro del cuerpo humano, y que da vida a este Universo. El misterio del Fuego, el misterio de la Luz Inefable o el misterio de la Serpiente es el misterio del Sacerdocio según el orden de Melquisedec, Rey de Salem, que es Rey de Paz, sin padre, sin madre, sin linaje, que ni tiene principio de días ni fin de vida, mas, hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre.

Jorge Adoum

Ref.: La Zarza de Horeb

Ed. Kier.

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