El alma es para Bach la estructura estructurante de nuestra vida, la guía de nuestra evolución.  Su naturaleza es de carácter preontológico, es decir, preexistente al sujeto (personalidad).  En este sentido, si el sujeto es ser en el tiempo, y ésta es su posición ontológica, el alma al poseer una naturaleza preontológica es atemporal.

La terapia floral es fundamentalmente una terapia del alma; es así que tenemos que tener en cuenta siempre cómo el cambio se arraiga y se estabiliza en el cuerpo y cómo se libera y se ilumina a través del espíritu.

 

La Terapia Floral y el Concepto de Enfermedad:

Bach hace una revalorización de la experiencia de la enfermedad, colocándola como parte de un proceso y de un proyecto.  Sólo si la leemos dentro de esa realidad, aquélla toma un cuerpo comprensible.  El concepto que Bach tiene de la enfermedad pone en  relieve una faceta de los males del hombre que el pensamiento y la ciencia habían olvidado.

Sobre esta base diseña los siguientes postulados:

a)  La enfermedad no es un mal a suprimir sino un beneficio a comprender:     

Para Bach la enfermedad es beneficiosa en el hecho de que el dolor, el sufrimiento, el malestar sirven de señales que nos indican la necesidad de aprender la lección “que de otro modo nos habría pasado desapercibida y que no puede erradicarse mientras que no se aprende la lección” .   La  enfermedad es una oportunidad de vida.  No es algo negativo sino que es la expresión manifiesta de un defecto a corregir para seguir avanzando en el proceso de evolución hacia la perfección.

b)  La enfermedad es consecuencia de un conflicto:

La enfermedad es el fruto de un conflicto entre el alma y la personalidad.  El alma representa nuestra orientación trascendente y la personalidad nuestros intereses inmanentes.  El conflicto entres estas dos orientaciones representa la lucha entre la voluntad de transformación y la voluntad de conservación.

El hombre, en tanto vive, vive en situación de conflicto.  La inexistencia de conflicto es un ideal que no se compadece con la realidad.   Sin embargo, la vía de resolución del antagonismo entres las instancias del alma y la personalidad consiste en la sujeción de esta última a los dictados y el plan de vida de la primera.