c)  La enfermedad es producto de la acción de factores personales y transpersonales:

La enfermedad es también el resultado de la combinación de causas personales y transpersonales.  Los factores personales son el egoísmo y el aislamiento; es decir, el ejercer una acción contraria o cruel hacia los otros y la tendencia a la disociación.   Dentro de los transpersonales incluimos la acción kármica y la influencia negativa de los semejantes debido al hecho de la ligadura que nos une a ellos por formar parte de la misma red.

Con respecto a los factores personales Bach dice “…la disociación entre nuestra alma y nuestra personalidad y el mal o la crueldad frente a los demás… cualquiera de estas dos cosas da un lugar a un conflicto que desemboca en enfermedad”.

Con respecto a los transpersonales  vale la pena subrayar que el alma viene a esta encarnación con un pasado previo de vidas anteriores y que desde este espacio ciertas determinaciones actúan como factores predisponentes a la emergencia de síntomas específicos.  Sin caer en la aseveración de “la enfermedad como karma” es necesario, y Bach lo hace, dar un lugar a esta serie etiológica en la causa efectiva de los padeceres humanos.

d)  La enfermedad no es material en su origen:

El origen de la enfermedad no hay que buscarlo, para Bach, en el campo donde aparece.  “Lo que nosotros conocemos como enfermedad es el último resultado producido en el cuerpo, es el producto final de fuerzas profundas y duraderas.  Las enfermedades son defectos, como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad y la codicia.  Detrás de cualquier síntoma físico o psíquico que el hombre pueda sufrir, se encuentran algunos de estos defectos que son su causa subyacente”.

e)  En la enfermedad no hay nada accidental:

Para Bach el modo y la manera en la cual una enfermedad se manifiesta, el órgano o la función que se afecta no deben verse como obra  de la casualidad, sino de causalidad.  Esto tiene como consecuencia pensar en los síntomas de la enfermedad como significante en una trama de significados, como señales que expresan simbólicamente la naturaleza del defecto que es causa y sostén del dolor actual.  Así, por ejemplo, la soledad, los diálogos internos, las ideas torturantes tienen que ver con el odio; los dolores son expresión de crueldad, etcétera.