Es claro que la actitud dominante de nuestras vidas es nuestra actitud o respuesta emocional hacia la vida misma. Esto colorea todo. Como vulgarmente decimos, algunos “ven todo color de rosa”, y otros tienen una lúgubre visión” de la vida. Otros aún tienen una actitud seria, o atolondrada, o religiosa, o deportiva. Hay tantas actitudes como personas, aunque todas pueden reducirse a un número definido o a grupos. Y en cada caso su actitud dominante determina todas las otras actitudes subordinadas. Por ejemplo, si su actitud característica hacia la vida es sombría, aún sus estados de ánimo pasajeros de alborozo serán afectados; ellos serán, muy probablemente, intensos y breves. 0 si su actitud dominante es festiva y despreocupada, sus momentos de depresión pueden ser profundos pero fugaces. Prácticamente toda doctrina, religiosa o seglar, y toda enseñanza, institucional o personal, tiene por objetivo la inducción de un cambio en la actitud hacia la vida. Igualmente, la mayoría de los sistemas de terapia, incluyendo la Ciencia Cristiana y el Psicoanálisis, apuntan consciente o inconscientemente a producir un cambio medular – o de actitud – en sus prosélitos o pacientes. Así, todo el énfasis ha sido colocado en los efectos sobre el organismo como una totalidad, por lo que todo método que apunte al mejoramiento de la persona debe comenzar por corregir la actitud hacía la vida.

Hemos visto que la actitud es condicionada por la imaginación. Lo que usted imagine que una cosa es, necesariamente tiene que sentirla así. Si se imagina que una cuerda enrollada sobre el camino es una serpiente, sentirá y actuará de acuerdo a ello. Cuando descubra su error, y tenga una visión acertada de la cuerda, su actitud emocional cambiará.

Cómo es nuestra imaginación en la vida? Cómo tomamos las cosas? Para nosotros, es una cuerda enrollada o una serpiente? Puede resultar imposible el saber, sin estar sujeto a error, lo que la vida es; pero en tal caso, somos libres de imaginar que ella es lo que nos plazca; y es sólo sentido común imaginarla como algo útil. Todos los sistemas religiosos y similares pretenden inducir en nosotros una actitud útil hacia la vida; esto es, una actitud en la cual actuemos libre y útilmente para con nosotros mismos o alguien más. Algunas religiones y sistemas intentan inducir una actitud de sumisión hacia la vida, con el propósito de hacer uso de nosotros para su propio provecho. Otros muy pocos intentan provocar una actitud activa o creativa en nosotros para comprometernos a una cooperación voluntaria. Y todos ellos proceden igualmente con un método común, cambiando nuestra imaginación acerca de la vida.