En estas personas no existe una sobre estima – o culto – del éxito. Más que enfatizar el resultado de un acto encomiable, ponen el acento en el enriquecimiento que les ha producido la experiencia vivida, el disfrute de la acción por la acción, la oportunidad de crecer al superar un desafío. La consciencia se expande y pasa del concepto de “máximo” a la noción de “óptimo”. Es óptimo el esfuerzo que está al alcance de nuestras posibilidades como para realizarlo sin angustiarnos y sin que nos quede un sentimiento de culpabilidad por no haber podido hacerlo mejor.

Fernanda
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