d) – Conciencia profunda y desarrollo de la personalidad

Sólo la referencia a la conciencia profunda y la fidelidad a sus indicaciones aseguran un crecimiento del ser, una consistencia personal, una solidez interior y una estabilidad en la vida.

La referencia a la conciencia socializada mantiene en la dependencia y el infantilismo y crea seres fluctuantes, sin estructura, presas fáciles de todos los conformismos y los totalitarismos. No obstante, a veces puede suceder que la conciencia socializada construya al ser. Este será el caso cuando los imperativos estén en armonía con las verdaderas leyes de crecimiento de los seres.

La referencia a la conciencia cerebral crea seres tensos, insatisfechos, fácilmente auto centrados, rígidos, a menudo inseguros y frágiles detrás de su solidez aparente.

Aprender a discernir la conciencia profunda y serle fiel es la base de la educación. Este aprendizaje es más necesario hoy que antes. Las restricciones sociales van en disminución. Uno se siente cada vez menos encuadrado y estructurado moralmente, y más librado a sí mismo. Las religiones y las ideologías ya no pueden encauzar a sus fieles como antes. La familia tiene hoy menos influencia sobre los jóvenes y éstos están expuestos desde temprano a diversas doctrinas.

Existe el riesgo de convertirse en un corcho flotante a merced de las corrientes o en un títere desarticulado por fuerzas opuestas. Tener un punto de anclaje, un lugar estable de referencia para decidir sus actos y su vida, es el único medio de resistir a las diversas presiones y construirse.

Este punto de anclaje es la conciencia profunda, voz del ser en crecimiento. Escucharla, ser fiel a los flujos de la vida que allí se perciben, es el único medio de adquirir una personalidad sólida y de realizar plenamente su ser.

e) – Cómo educar la conciencia de otro

Ayudando al interesado a discernir lo que está bien o mal para él en el momento. Sólo él puede juzgar en última instancia. Es arriesgado decretar desde el exterior lo que está bien o mal para el otro. En algunos casos se puede, y a veces, incluso, se debe hacerlo; pero sustituir así a la conciencia del otro, debe ser excepcional.