Uno lo hace con el niño incapaz aún de discernir lo que es bueno o malo para él. Pero una educación preocupada del crecimiento del ser, debe incitar al niño, desde que es capaz, a decidir por sí mismo en ciertas zonas de actividad. También se hace con seres que han permanecido infantiles en ciertos sectores de su vida.

Dejándolo hacer sus elecciones cuando lo sentimos capaz. El tratará a veces de endosárnoslas para asegurarse. Nosotros lo enviaremos de vuelta a él mismo para que aprenda a tomar conciencia de qué elecciones son buenas para él, en ese momento.

Aceptando los riesgos de toda autonomía responsable. Habrá pasos en falso; pero uno no puede hacer el aprendizaje en lugar de otro.

No dramatizar los errores. Todo aprendizaje se acompaña de tanteos y equivocaciones. Alentar es más importante que condenar. Estar ahí para ayudar a continuar la marcha hacia la autonomía responsable.

La enseñanza de la moral es útil. Transmite la sabiduría de un pueblo o de una sociedad como un medio de precisar el camino del bien y del mal. Informarse acerca de los imperativos de una sociedad (leyes, costumbres), permite al interesado conocer las fronteras que no deben ser traspasadas; pero no necesariamente enseña sobre lo que favorece o dificulta el crecimiento del ser.

Estudiar los diferentes niveles de conciencia es esclarecedor para comprender el propio pasado y las contradicciones internas del presente.

Aprender a decidir el bien y el mal en el nivel de la conciencia profunda es capital y permite progresar mucho en autonomía. Esclarecer la inteligencia es bueno, pero no suficiente. Es necesario aprender a descubrir por sí mismo lo que está bien o mal para uno. Hay que vivirlo y consolidar o corregir la marcha en el camino.

Hablemos del bien particular y del bien general. Lo que es bueno para nosotros puede ser nocivo para el grupo en el cual vivimos. El bien o mal para el grupo es el grupo quien lo juzga. El bien y el mal para mí, soy yo quien lo juzgo. Incluso si un acto es bueno para mí, puede tener repercusiones negativas para el grupo. De estas repercusiones no soy el único juez.