El campo energético humano: el vehículo que transporta su energía
Como sanadora y usuaria de la elevada percepción sensorial, he observado el campo de energía que rodea a las personas durante muchos años. Tras una serie de estudios sobre los campos energéticos de multitud de plantas, animales y seres humanos, he llegado a la conclusión de que el campo energético humano suministra una estructura matricial de energía sobre la que se desarrollan las células. Lo que quiero decir es que el campo de energía existe antes que el cuerpo físico.

Un fenómeno que corrobora esta idea es el efecto del miembro ilusorio que ocurre cuando las personas a las que se ha amputado algún miembro siguen notando ese miembro. Las sensaciones residuales se deben, generalmente, a la irritación de las terminaciones nerviosas que han sido cortadas. No obstante, el miembro ilusorio aún es visible en el campo aural del paciente por medio de la EPS. Puesto que las sensaciones se trasladan al campo aural, este fenómeno tiene sentido para el observador dotado de EPS.

El hecho de que el campo exista previamente al cuerpo físico hace una diferencia fundamental respecto a numerosos investigadores científicos, que entienden que el campo emana del cuerpo, en vez de que el cuerpo se origina a partir del campo. Si se demuestra la existencia de este último como anterior al físico, implica que algún día podremos regenerar miembros, tal y como hacen las salamandras. Esta conclusión hace del campo de energía un factor mucho más importante para los procesos de curación y desarrollo de lo que se sospecha en un principio. Puesto que el cuerpo físico procede del campo energético, un desequilibrio o una distorsión en este campo acabará provocando una enfermedad en el cuerpo físico que gobierna. En consecuencia, las distorsiones curativas en el campo aportarán curación al cuerpo físico. Sanar consiste en saber curar el campo reestructurándolo, equilibrándolo y cargándolo.

Además, tal y como demostré en Manos que Curan, los eventos energéticos que ocurren en el campo aural son prioritarios y preceden siempre a un evento físico. Lo precipitan. Esto significa que cualquier enfermedad se manifestará en el campo antes de que lo haga en el cuerpo físico, y puede, por tanto, curarse dentro del campo antes de que sea precipitado al cuerpo físico.