El nivel de la estrella del núcleo: el nivel de su esencia divina, la fuente de su energía creativa.
El nivel de la estrella del núcleo es un salto cuántico más profundo en quien somos que el nivel del hara, y está relacionado con nuestra esencia divina. Usando la EPS, en el nivel de la estrella del núcleo todo el mundo parece una hermosa estrella. Cada estrella es distinta. Cada estrella es la fuente interna de la vida interior. En este lugar escondido, somos el centro del universo. Aquí reside la individualidad divina que hay en cada uno de nosotros. Está situado a poco menos de 4 cm. más arriba del ombligo, en la línea central del cuerpo. Cuando alguien abre su visión al nivel de la estrella del núcleo y observa un grupo de personas, cada una parece una hermosa estrella que irradia infinitamente pero penetra en todas las demás estrellas.
Nuestro núcleo es la naturaleza más esencial de nuestro ser, y es totalmente única para cada individuo. Ha estado dentro de cada uno de nosotros desde antes de los albores del tiempo. En realidad, escapa a las limitaciones de tiempo, espacio y creencia. Es el aspecto individual de lo divino. A partir de este lugar interno, vivimos y mantenemos nuestro ser. Lo identificamos fácilmente como lo que siempre hemos sabido que somos desde el momento de nacer. En este lugar, somos sabios, afectuosos, y estamos llenos de valor.

Esta esencia interna no ha cambiado con el tiempo. No se ha visto afectada por experiencias negativas. Sí, nuestras reacciones a las emociones negativas pueden haberla ocultado, o encogido, pero en realidad no la han alterado nunca. Es nuestra naturaleza más básica. Es la divinidad más profunda que existe en cada uno de nosotros. Es lo que realmente somos. Es a partir de este lugar de donde surgen todas nuestras energías creativas. Es el surtidor eterno de donde proceden todas nuestras creaciones.

El proceso creativo que se origina dentro de nuestro núcleo empieza siempre con dos ingredientes. El primero es la intención positiva, o intención divina; el segundo es el placer positivo. Todo cuanto haya hecho en su vida empezó no sólo con buenas intenciones, sino también con placer. Cada acto creativo que haya hecho empezó dentro de la consciencia de su núcleo y fue ascendiendo por los niveles más profundos de su ser hasta alcanzar su mundo físico. Todas las creaciones de su vida siguen la misma evolución. Cada acto creativo sigue esta ruta en su viaje hacia lo físico: se manifiesta primero como consciencia en el núcleo, luego como intención en el nivel del hara, y posteriormente como nuestras energías vitales en el campo aural que más tarde surgirán al universo físico.