Cuando estas energías fluyen directamente desde el núcleo a través del nivel del hara de nuestra misión en la vida, a través del nivel aural de nuestra personalidad, y a través de nuestro cuerpo físico, creamos salud y alegría en nuestra vida. Es con la luz que emerge de nuestro núcleo que creamos la experiencia vital en todos los niveles de nuestro ser.

Cuando bloqueamos las energías creativas que emanan de la estrella del núcleo, al cabo de un tiempo inducimos dolor en nuestra vida. La tarea que tenemos por delante consiste en desvelar nuestro núcleo de modo que la luz y nuestras creaciones puedan brotar en forma de alegría, placer y bienestar. De este modo, podremos crear un mundo de armonía, paz y comunión.

Barbara Ann Brennan

Extractado y adaptado por Pablo Cáceres de
Hágase la Luz.- Editorial Martínez Roca,