Quizás uno de los cambios más evidentes que acompaña a una experiencia cercana a la muerte sea el aumento de la preocupación por el bienestar del prójimo. Éste es un tema muy amplio e importante que presenta diferentes aspectos. Aquí resumiremos tan sólo algunas de sus facetas más importantes: una mayor tolerancia, una mayor paciencia y una mayor compasión hacia los demás y, especialmente, un aumento en su capacidad para expresar amor. Por consiguiente, después de atravesar una ECM, la persona se muestra proclive a subrayar la importancia del amor como un valor esencial de la vida; además, también parecen sentir el deseo de ayudar a los demás y demuestran tener, en suma, una mayor comprensión de los problemas humanos y una intuición más profunda de sus necesidades. Por último, estos sujetos también presentan una aceptación incondicional hacia los demás, posiblemente porque pueden aceptarse a sí mismos de igual modo. Podríamos resumir todos estos cambios – que quizás no sean más que una manifestación del aumento de su capacidad de valoración general – diciendo que quienes han atravesado una experiencia cercana a la muerte muestran un mayor respeto hacia los demás.

Paralelamente, otro tipo de valores tienden, sin embargo, a declinar como ocurre, por ejemplo, con la importancia concedida a los asuntos materiales, el éxito personal y la necesidad de causar una buena impresión en los demás. Así pues, en términos generales, podríamos decir que las ECM tienden a intensificar los valores humanos en detrimento de la preocupación por el éxito material.

Estas personas muestran también una comprensión más profunda de la vida, especialmente en lo que respecta a sus facetas religiosas o espirituales. Por consiguiente, tienden a interesarse en su propio
autoconocimiento y parecen más proclives a participar en organizaciones, a leer y a comprometerse en actividades que apuntan hacia ese objetivo.

Las referencias que nos proporcionan los amigos íntimos y los familiares de estas personas tienden a corroborar la realidad de los cambios de conducta que experimentan.

No debe, pues, sorprendernos en absoluto que, en el terreno de la religión y la espiritualidad, también tengan lugar cambios de importancia. Por lo general, sin embargo, estos cambios tienden a seguir una pauta que bien podríamos calificar de universalista. Para definir esta orientación universalista será útil que analicemos, aunque sólo sea de un modo somero, los diferentes elementos que contribuyen a configurar el modelo espiritual a que se atiene la visión del mundo de quienes han experimentado una crisis de aproximación a la muerte.

En primer lugar, existe una tendencia a que el individuo se perciba a sí mismo de un modo más espiritual, aunque no por ello necesariamente más religioso. Ello significa que, si bien han experimentado un profundo cambio interior en su consciencia espiritual, este cambio no les conduce necesariamente a adoptar una conducta externa más religiosa. Suelen afirmar, por ejemplo, que se sienten más cerca de Dios que antes, pero los aspectos formales y externos del culto religioso parecen tener para ellos poca importancia. Así mismo, también muestran una inclinación a creer de manera incondicional no sólo en que la vida después de la muerte es accesible a todas las personas sino que también suelen subrayar especialmente la convicción de que ésta no es una especie de vaga existencia post mortem, ya que en el momento de la muerte la Luz estará esperándonos a todos independientemente de nuestras creencias al respecto. Asimismo, estas personas también expresan una cierta propensión hacia las creencias reencarnacionistas.

Por último, después de atravesar una experiencia cercana a la muerte, las personas se muestran más abiertas hacia la noción que los estudiantes de las religiones comparadas conocen como unidad trascendente de todas las religiones, la idea de que las grandes tradiciones religiosas del mundo entero comparten la misma visión trascendente de lo divino.

Mis propias investigaciones – así como las de otros colegas (Greyson, 1983; Kohr, 1983)- tienden a corroborar la hipótesis de que las ECM parecen también desarrollar la sensibilidad psíquica del individuo. Así, quienes han atravesado una ECM afirman tener más experiencias telepáticas y clarividentes, más experiencias precognitivas (especialmente en los sueños), una mayor consciencia de las sincronicidades, más experiencias extracorporales y, en general, una mayor sensibilidad hacia lo que los parapsicólogos denominan estados de consciencia inductores de psi (es decir, estados psicológicos que parecen favorecer la aparición de fenómenos psíquicos).

Después de haber revisado esquemáticamente cuáles son los principales efectos posteriores de las experiencias cercanas a la muerte, tendremos que disponer de un contexto coherente que nos sirva para organizarlas. Creo que es posible – e incluso plausible afirmar que las experiencias cercanas a la muerte desempeñan un papel fundamental como catalizadores del desarrollo personal. En especial, parece que las ECM sirven para promover el despertar y el crecimiento espiritual del individuo debido a su poder para impulsar a la persona a un estado trascendente de consciencia cuyo impacto sobre la mente del individuo es capaz de activar una especie de programador interno universal de los potenciales superiores del ser humano. En cada uno de nosotros parece existir un núcleo espiritual latente que sólo puede manifestarse mediante un estímulo lo suficientemente poderoso. Las experiencias cercanas a la muerte tienden, ciertamente, a propiciar una transformación espiritual radical en la vida del individuo que afecta a su propia imagen, a sus relaciones con los demás, a su visión del mundo y de la vida y también a su funcionamiento psíquico y psicológico. Pero acaso todos estos cambios – por más profundos que puedan ser – tienen alguna incidencia en la evolución del ser humano y en la transformación del planeta?

Implicaciones de las ECM con respecto a la evolución del ser humano y la transformación Planetaria
En mi opinión, una perspectiva exclusivamente psicológica que únicamente tenga en cuenta la experiencia del individuo y los efectos sobre su comportamiento, sólo puede proporcionarnos una comprensión parcial del significado de las experiencias cercanas a la muerte. Creo, sin embargo, que podríamos lograr una interpretación más completa si eleváramos el nivel de nuestro análisis desde el ámbito individual y lo colocáramos en el ámbito de lo colectivo.

Recordemos, para comenzar, que ya se ha determinado que unos ocho millones de norteamericanos adultos han experimentado este tipo de fenómenos y sabemos también que muchos niños norteamericanos relatan este tipo de experiencias. Aunque todavía no poseemos una estimación aproximada del número de personas en todo el mundo que pueden haber pasado por este tipo de experiencia, parece razonable pensar que, fuera de los Estados Unidos, existirán millones. Pero la cuestión no consiste simplemente en saber cuántos millones de personas han experimentado una ECM sino en conocer con exactitud de qué modo ha transformado sus vidas.

La profunda transformación espiritual que suele acompañar a una ECM no es algo exclusivo de este tipo de experiencias. Como señala Grof, las experiencias trascendentales tienden a provocar – independientemente de la causa que las origine – el mismo tipo de transformaciones espirituales. En otras palabras, la experiencia cercana a la muerte es tan sólo uno de los diversos métodos de que disponemos para catalizar la transformación espiritual.

La mejora y la difusión por todo el orbe de la moderna tecnología de la reanimación tiende necesariamente
a incrementar notablemente el número de personas que experimentan y sobreviven a una experiencia cercana a la muerte y que, por consiguiente, sufren una transformación acorde con el modelo arquetípico que acabamos de describir.

Resulta posible, por tanto, afirmar que esta elevada tasa de experiencias trascendentales puede representar un salto evolutivo de la humanidad hacia un estado de consciencia más elevado? Quizás la experiencia cercana a la muerte constituye una especie de mecanismo evolutivo cuyo efecto es el de impulsar a los individuos hacia el próximo estadio de la evolución humana, liberando en ellos un potencial espiritual que anteriormente se hallaba dormido? Acaso las personas que han sufrido una mutación de su antigua personalidad y se han transformado en individuos más amorosos y compasivos constituyen el prototipo de una nueva especie humana más espiritual que pugna por salir a la luz? Acaso es ésta la primera cosecha de un nuevo árbol de la humanidad que está madurando en nuestra época, el puente evolutivo hacia un nuevo horizonte en el curso evolutivo de nuestra especie o una especie de eslabón perdido? Todas estas preguntas pueden parecer algo insólitas y provocativas pero en ningún modo son meras especulaciones.

En cualquier caso, no me siento inclinado, a diferencia de otros autores, a pronosticar que este cambio de consciencia conlleve necesariamente la emergencia planetaria de una nueva cultura más solidaria. Considero, por el contrario, que este cambio evolutivo constituye únicamente la emergencia potencial de la especie humana que pugna por manifestarse. La posible transformación subsiguiente del planeta dependerá de numerosos factores, entre los cuales cabe destacar la importancia de nuestro compromiso consciente con esta tendencia evolutiva que recién comienza a tomar forma. En mi opinión, pues, en el potencial colectivo emergente que surge de las profundidades de la experiencia trascendental no existe ningún factor que impida la posibilidad de que terminemos provocando la destrucción del planeta.

Sin embargo, al mismo tiempo, el curioso y reciente fenómeno de la ECM parece transmitir a la humanidad el esperanzado mensaje de que, hasta en sus momentos más oscuros – y quizás entonces más que nunca – la Luz nos muestra el camino a seguir. Ahora nos toca a cada uno de nosotros averiguar si tenemos el coraje y la inteligencia suficiente como para emprender el camino que nos señala.

Kenneth Ring

Extractado por Tatiana Reyes de
R. Walsh y F. Vaughan.- Trascender el Ego.- Kairós

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