A menudo la expresión y comunicación en las experiencias-cumbre tiende a ser poética, mitica o rapsódica, como si este fuera el tipo de lenguaje natural para expresar esos estado del ser. La implicación para la teoría de la identidad está en que las personas más auténticas pueden llegar a semejarse a poetas, artistas, músicos, profetas, etc.

Todas las experiencias-cumbre pueden ser comprendidas fructíferamente como consumaciones del acto en el sentido de David M. Levy, o como el cierre de los psicólogos Gestálticos, o como el paradigma de tipo Reichiano de orgasmo completo, o de total descarga, catarsis, culminación, clímax, consumación, vaciedad o acabamiento. El contraste se produce con la persistencia de los problemas incompletos, con el no ser capaz de expulsar la aflicción, con la saciedad parcial del hambre durante una dieta, con la cocina que nunca está completamente limpia, con la ira que debe permanecer inexpresada, con el atleta que no se ha entrenado, con la incapacidad de enderezar el cuadro torcido en la pared, con el tener que tragarse la estupidez, la ineficiencia o la injusticia, etc. Con estos ejemplos, cualquiera debería ser capaz de entender fenomenológicamente cuán importante es la consumación, y el porqué es tan útil este punto de vista en el enriquecimiento de la comprensión de la no-combatividad, de la integración, relajación, y todo aquello de lo que ya hemos hablado. La consumación, vista en el mundo exterior, es perfección, justicia, belleza, fin en vez de medios, etc. Ya que tanto el mundo exterior como el interior son en alguna medida isomórficos y dialécticamente relacionados – se causan el uno al otro – llegamos al límite del problema del cómo las buenas personas y el mundo bueno se afectan el uno al otro.

Cómo se relaciona esto con la identidad? Probablemente la persona auténtica es en sí misma completa y final en algún sentido. Seguramente él vivencia una finalidad, completación o perfección subjetivas; e indudablemente la percibe en el mundo. Puede ser que sólo los que llegan a la cumbre puedan realizar la plena identidad; que los que no lo logran tengan que permanecer siempre incompletos, deficientes, esforzándose, careciendo de algo, viviendo más entre medios que entre fines; o si la correlación resulta no ser perfecta, por lo menos estoy seguro de que es positiva, entre la autenticidad y la experiencia-cumbre.

Tal como consideramos las tensiones físicas y psicológicas y la persistencia en la incomplenitud, parece plausible que ellas puedan ser incompatibles, no sólo con la serenidad, paz y bienestar psicológico, sino también con el bienestar físico. También podemos tener aquí una clave para el enigma de que mucha gente se refiere a sus experiencias-cumbre como si ellas fueran algo análogo a una hermosa muerte, como si la más emocionante vivencia tuviera también, paradójicamente, algún anhelo o deseo de muerte incorporado. Es posible que cualquier completación perfecta o meta sea, desde el punto de vista metafórico, mitológico
o arquetípico, una muerte, como sugiere Rank.

Creo firmemente que cierto tipo de espíritu lúdico es uno de los valores más importantes en las experiencias-cumbre, percibido tanto dentro de la persona como respecto del mundo, y que también puede ser notado por el investigador desde afuera de la persona que lo informa.

Es muy difícil describir este espíritu lúdico en inglés, idioma que resulta insuficiente para ello, tal como lo es en general para describir las experiencias subjetivas más elevadas. Tiene una cualidad cósmica, o Jovial, o de buen humor, que seguramente trasciende hostilidades de cualquier tipo. Podría ser fácilmente denominado como gozo feliz, o festiva exuberancia o regocijo. Tiene la cualidad de derramarse por doquier en riqueza y opulencia, sin motivaciones cotidianas. Es existencial en el sentido de que es un placer y un deleite tanto en la pequeñez – debilidad – como en la amplitud – fortaleza – del ser humano, trascendiendo la polaridad dominación-subordinación. Tiene una cierta cualidad de triunfo, y a veces quizás de alivio. Es simultáneamente maduro e infantil.

Intrínsecamente involucrado con ello y formando parte de su definición, están la facilidad, la carencia de esfuerzo, la gracia, la buena fortuna, el alivio de inhibiciones, restricciones y dudas, la diversión, el entendimiento, la trascendencia del centramiento en el ego y en los medios, la transcendencia del tiempo
y del espacio, de la historia y del localismo. Finalmente, es en sí mismo un integrador, como lo es la belleza, o el amor, o el intelecto creativo, en el sentido de que es un conciliador de dicotomías, una solución para muchos problemas insolubles. Es una buena solución para la situación humana, enseñándonos que una manera de resolver un problema es divirtiéndose con él. Nos permite vivir simultáneamente como Don Quijote y Sancho Panza, como Cervantes lo hizo.

Durante y después de las experiencias-cumbre es característico que la gente se sienta afortunada, con suerte, agraciada. Una reacción frecuente es Yo no merezco esto. Las cumbres no son planificadas o alcanzadas por un designio; suceden. Somos sorprendidos por el gozo. La reacción de sorpresa, de falta de expectativa, del dulce impacto de aprobación, ocurren a menudo.

Una consecuencia habitual es un sentimiento de gratitud, en personas religiosas a su Dios, en otras al Destino, a la Naturaleza, a la gente, al pasado, a los padres, al mundo, a todos y cada uno que ayudó a hacer que esta maravilla fuera posible. Esto puede derivar en adoración, acción de gracias, veneración, alabanza, glorificación y otras reacciones que calzan fácilmente en un marco religioso. Cualquier psicología de religión, natural o sobrenatural, tiene que considerar estos acontecimientos, así como también cualquier otra teoría naturalista de los orígenes de la religión.

Muy a menudo este sentimiento de gratitud es expresado, o conduce, hacia un amor que abarca todo y a todos, a una percepción de que el mundo es bello y bueno, con frecuencia a un impulso de hacer algo bueno por el mundo, un anhelo de restituir, e incluso un sentimiento de obligación.

Finalmente, es muy probable que tengamos aquí el eslabón teórico de la modestia y el orgullo en las personas autorrealizadas y auténticas. La persona afortunada apenas podría dar crédito a su suerte, Tiende a preguntarse a sí misma, merezco esto? Esa gente resuelve la dicotomia entre orgullo y modestia fusionando ambas en una sola unidad compleja y superior. Esto es, siendo orgulloso (en un cierto sentido)
y humilde (en un cierto sentido). El orgullo (teñido con humildad) no es paranoia; la humildad (teñida con orgullo) no es masoquismo. Sólo dicotomizándolos se patologizan. La gratitud nos capacita para integrar, dentro de una misma piel al héroe y al humilde servidor.

Observación Final:

Deseo destacar la paradoja principal que debemos encarar aun cuando no la entendamos. La meta de la identidad: la autorrealización, autonomía, individuación, el verdadero sí mismo de Karen Horney, autenticidad, etc., parece ser simultáneamente una meta final en sí misma, y también una meta transitoria, un rito de paso a lo largo del sendero de la transcendencia de la identidad. Lo que es como decir que su función es borrarse a sí misma. Dicho de otro modo, si nuestra meta es la meta oriental de transcendencia
y extinción del ego, de viajar más allá de la autoconsciencia y de la observación de sí, de fundirse con el mundo e identificarse con él (Bucke), entonces pareciera que el mejor camino hacia esta meta, para la mayoría de la gente, está en la vía del logro de una identidad, de un fuerte y real ser, a través de la satisfacción de las necesidades básicas más que por el ascetismo.

Tal vez sea relevante para esta teoría el que los sujetos examinados tiendan a referirse a dos tipos de reacciones físicas durante las experiencias-cumbre. Una es de excitación y alta tensión: Me siento salvaje, como dando grandes saltos, como rugiendo estrepitosamente. La otra es de relajación, paz, quietud, sensación de tranquilidad. Por ejemplo, luego de una bella experiencia sexual o estética, o un arrebato creativo, ambas reacciones son posibles: ya sea una elevada excitación persistente, imposibilidad de dormir, o falta de deseos de hacerlo, aun pérdida del apetito, constipación, etc. 0 también relajación total, inactividad, sueño profundo, etc.

Abraham Maslow

Extractado por Silvia Rodríguez de
A. Maslow.- El Hombre Autorrealizado.- Kairós

Más Información:
Frankl, Víctor.- La Psicoterapia al Alcance de Todos.- Herder
Horney, Karen.- Neurosis y Madurez.- Psique
Maslow, A.- La Personalidad Creadora.- Kairós
Reich, Wilhelm.- Análisis del Carácter.- Paidós
Rogers, Carl.- El Proceso de Convertirse en Persona.- Paidós

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