Kabir dice:
No puedo decir cuán adorable es mi Señor.
El ascetismo, el rosario, las virtudes y los vicios,
nada de todo ello existe para Él.

XXII
Mi corazón suspira, ¡oh hermano!,
por el verdadero Dueño que llena la copa del amor
para ofrecérmela, tras de haber bebido.
Levanta el velo y Brahma se revela a mis ojos.
Descubre en Él los mundos
y me hace oír la música misteriosa.
Me muestra que las alegrías y las penas
son una misma cosa.
Todas sus palabras están llenas de amor.

Kabir dice:
En verdad, nada ha de temer
quien posea semejante Dueño
para llevarlo a seguro refugio.

XXIII
Las sombras de la noche caen espesas y profundas;
ensombrecen el corazón,
y envuelven al cuerpo y al espíritu.
Abre tu ventana al poniente
y piérdete en el cielo del amor.
Bebe la miel azucarada
que destilan los pétalos del loto del corazón.
Déjate penetrar en las olas del mar.
¡Húndete en su esplendor!
Escucha y oye el rumor
de las caracolas y de las campanas.

Kabir dice:
Contempla, ¡oh hermano!,
al Señor en ese vaso que es mi cuerpo.

XXIV
Llevo en el fondo del corazón aquel amor
que me hace vivir en este mundo una vida sin límites.
Así vive el loto en el agua, y en el agua florece,
aunque el agua no pueda tocar sus pétalos
abiertos por sobre su nivel.
Así vive la esposa que penetra en las llamas de la pira,
al mandato del amor.
Arde y deja gemir a sus compañeras,
pero jamás deshonra al amor.
Difícil es cruzar el océano del mundo;
sus aguas son muy profundas.

Kabir dice:
Óyeme, ¡oh Santo hombre!
Pocos son los que logran llegar a la otra orilla.

XXV
Mi Señor se oculta y, ah maravilla,
mi Señor se revela.
Mi Señor me aherroja duramente,
y mi Señor hace que caigan mis cadenas.
Mi Señor me trae voces de tristeza y voces de alegría,
y es Él mismo quien dosifica los contrastes.
Ofrendaré a mi Señor mi cuerpo y mi espíritu.
Daré mi vida antes que olvidar a mi Señor.

XXVI
Todas las cosas son creadas por Dios.
El Amor es Su cuerpo.
No tiene forma ni cualidad ni decadencia.
Trata de unirte a Él.
Ese Dios indeterminado
toma millares de formas a los ojos de las criaturas:
es puro e indestructible.
Su forma es infinita e insondable.
Danza extasiado,
y Su danza describe mil formas vaporosas.
El cuerpo y el espíritu desbordan felicidad
cuando los toca Su gozo infinito.
Está inmerso en toda conciencia,
en todo júbilo, en todo dolor.
No tiene principio ni fin.
Contiénese entero en su Beatitud.