Nos es fácil dedicarnos al viaje exterior mecánico, ocupándonos y prodigando nuestras energías en el mundo de afuera. Nos identificamos con lo que hacemos, tenemos o logramos; reunimos dinero, compramos casa, la ampliamos, creamos y criamos hijos pero no emprendemos el viaje interior para descubrir quiénes somos como individuos. Con cierta frecuencia podemos recordar algunos sueños pero no los trabajamos. Y cuando llega la muerte, qué tenemos? Acaso soy la casa en la que viví, la ropa que vestí, los negocios que realicé? Si no he sido capaz de descubrir mi verdadero ser es como si no fuera nada.

Algunas de las ventajas de emprender el viaje interior a través de los sueños es que éstos nos permiten ir
a lugares a los que nunca iríamos, hacer cosas que nunca haríamos, formas imposibles de desarrollar sin la ayuda de este estado evocador conductor. Para extraer su sustancia no es necesario grandes conocimientos de psicología, sino el desarrollo de la capacidad de reflexión y autoconsciencia. Al dormir, nuestro yo consciente está muy disminuido, lo que crea el desnivel suficiente como para que el inconsciente se vierta en nuestro ego del sueño, que es la imagen de nosotros mismos en el sueño. Este contenido del inconsciente formalizado en lo soñado está cargado de claves para la comprensión de nosotros mismos. De ahí la transcendencia de llevar los sueños al estado de vigilia -donde no contamos con esos elementos en forma habitual – trabajarlos, reflexionar sobre ellos para comprender lo que nos quieren decir, y, fundamentalmente, integrar esos significados a nuestra vida consciente, expandiéndola, enriqueciéndola con una nueva comprensión de nuestro ser.

Aunque muchas personas han experimentado expansiones de consciencia inesperadas o un estado de bienestar inexplicable posterior a un sueño especial, el verdadero y continuo provecho se obtiene de la práctica sistemática y proyectada en el tiempo, capaz de darnos el mayor acercamiento a este multifacético y desconocido ser nuestro. Entre los logros más destacables del trabajo sostenido con sueños podemos señalar: