Hatha Yoga inferior:

Es el que mirando exclusivamente al cuerpo físico, busca sólo su perfección y el desarrollo de las potencialidades que en sí tiene hasta conseguir unos resultados extraordinarios de resistencia y malabarismo fisiológico. Sus adeptos se convierten en idólatras del cuerpo, y la perfección lograda los encadena en vez de liberarlos. Las hazañas del fakirismo auténtico y las obtenidas por determinados atletas y contorsionistas, incluso occidentales, son pruebas de todos conocidas. Pero esta clase de Yoga no nos interesa. Puede ser importante para la investigación científica determinar la resistencia que puede alcanzar el cuerpo humano sometido a cierto entrenamiento, así como la posibilidad de regular y hasta invertir a voluntad los procesos fisiológicos de la digestión, por ejemplo, pero nosotros nos dirigimos solamente a aquellas personas que buscan en el Yoga un medio preciso y seguro para superarse y enaltecerse como seres humanos.

Hatha Yoga superior:

Este busca los siguientes objetivos:

a) Lograr, dentro de lo posible, una perfección física y fisiológica que sirva de base para edificar sobre ella una perfección psicomental, según reza el adagio “mens sana in corpore sano”.

b) Conseguir una consciencia más profunda mediante el despertar y la activación de corrientes nerviosas habitualmente inactivas.

c) Adiestrar el cuerpo para que sea instrumento eficiente, tanto en sentido pasivo como activo, en el rendimiento físico, afectivo, mental y espiritual.

d) Internamente, tomar consciencia del cuerpo para poder desprenderla de él a voluntad. 0 sea, conocerlo para olvidarlo, permitiendo así que nuestras facultades superiores puedan desenvolverse en completa libertad en las funciones espirituales que les son propias.

Como puede verse, esto es algo muy distinto de lo que habitualmente se piensa sobre el Hatha Yoga.

Ventajas del Hatha Yoga:

Las ventajas más destacadas que presenta este Yoga son las siguientes:

a) Salud. El estado físico que produce es algo que está más allá del concepto corriente que se tiene sobre
la salud (ausencia de enfermedad). Esto es de por sí un bien excelente y nunca bastante bien ponderado. Y si al iniciar los ejercicios, el estado de salud del discípulo es deficiente, la práctica adecuada ante vigilancia competente, restablecerá la salud por completo, incluso en la mayoría de aquellos casos en que la terapéutica médica parecía inoperante.