Puesto que la búsqueda de significados conduce solamente a más significados, cómo termina este ciclo? podemos obtener respuestas sin plantear preguntas? Puede ser que las respuestas que andamos buscando están más allá de los conceptos, más allá de las respuestas. Esto no significa que deberíamos dejar de usar palabras, conceptos y significados, sino sólo que hay un momento en que dejan de ser útiles.

Esto es particularmente verdad cuando tratamos de buscar un significado en la meditación. En efecto, cuando encontramos allí un significado, algo anda mal, porque el rastrear el significado de las experiencias en la meditación nos hace retornar a este inútil ciclo. Cuando encontramos significados no podemos penetrar más allá de ellos. El buscar significados lleva sólo a más significados, aún en la meditación.

Por eso, durante la meditación, no te hagas expectativas. No trates de llegar a alguna parte o de alcanzar algo. Las metas fijadas son simplemente conceptos, proyecciones mentales, viajes imaginados que no conducen a ninguna parte. La concentración meditativa no involucra tal atención nerviosa. Nuestra meditación debe ser como escuchar un sonido distante y vacío; demasiada atención sólo produce tensión.

Enfocar objetivos específicos, querer alcanzar resultados, impide la verdadera concentración. Quedamos envueltos otra vez en significados y evaluaciones: nos concentramos en cuán bien estamos siguiendo las instrucciones, o si nuestra meditación está bien o mal, clara o confusa…. aunque todo esto no tenga nada que ver con la meditación misma.

Al comienzo, a menudo nos confinamos a cortas sesiones de meditación formal, las que sentimos como algo especial. Este espacio de meditación es limitado, como un nidito de pájaro. Debemos expandir nuestra idea de meditación. Ella no tiene límites, sus horizontes son tan amplios como nosotros mismos lo permitimos que sean. Una vez que hemos aprendido como mantener nuestro cuerpo de manera equilibrada interiormente, todo lo demás fluye fácilmente: la respiración con ritmo natural, los ojos blandos y relajados. Esta actitud exterior la aprendemos y luego la olvidamos, es útil sólo para promover un estado interno calmo y relajado. Esta forma exterior entonces nos conecta con otro nivel más profundo.