La experiencia, entonces, puede llegar a ser significante en ella misma, su significado se revela no en palabras o conceptos, sino en la calidad de nuestras vidas, en la intrínseca belleza y valor de todas las cosas. Cuando nuestras acciones surgen naturalmente del hecho de vivir, todos los conceptos desaparecen, llegamos a ser el significado mismo iluminado.

El Darnos Cuenta (Awareness)

A medida que desarrollamos nuestra meditación, gradualmente aumenta nuestra capacidad de darnos cuenta. La mente en forma natural se aclara de confusiones e insatisfacciones y contactamos con una claridad meditativa, un estado de alerta en el que no importa lo que ocurra. Una vez que nos abrimos a él, encontramos fortaleza y verdadera confianza en nosotros mismos; no una arrogante autosuficiencia, sino un sentimiento positivo verdaderamente integrado y equilibrado. Todas nuestras decisiones se hacen sin esfuerzo, todas nuestras acciones surgen naturalmente de este profundo y nutriente estado de alerta.

Nuestra usual idea de ello, sin embargo, está limitada a una asociación con objetos. La tendencia ordinaria de la mente es mirar adelante, anticipar y formar imágenes mentales: un tipo de expectativa que está siempre orientada al objeto. Este estado de alerta samsárico es un condicionamiento de anticipación y vigilancia: vigilamos nuestros conceptos, nuestros sentimientos, nuestro pasado, nuestro futuro. A este nivel más bajo de alerta, nuestras acciones – aunque no nos parezca así a nosotros – son marcadamente predecibles. Este es un nivel de juego-programado, donde nuestro estado de alerta está constreñido a un mazo de pensamientos e imágenes que continuamente sostienen los mismos modelos de juegos. Sólo con una mente quieta, una mente alerta, puede uno ver esos condicionamientos y detenerlos. Esta es la práctica de mindfulness, (atención cuidadosa) de estar bien conscientes de lo que está exactamente ocurriendo en nuestras vidas en todos los aspectos.

Mindfulness requiere una ágil observación, pero debe estar libre de interpretaciones y juicios sentenciosos. Practicando mindfulness desarrollamos nuestro usual estado de alerta hasta su más sutil nivel, con él podemos protegernos nosotros mismos contra el hecho que sea alterado nuestro equilibrio por nuestros pensamientos y emociones.