El que no haya posición, ni identidad, nada con que relacionarse, puede parecer espantable, pero para asustarse es necesario que haya algo que nos asuste. En el momento particular en que alcanzamos este estado de no tener posición, ya no estamos más bajo el poder del ego, nuestros cuerpos y mentes están totalmente abiertas y receptivas. El peligro puede venir solamente cuando dos cosas chocan Pero en este momento de sólo darnos cuenta, más allá del dualismo, no hay división entre sujeto y objeto; no puede haber un enemigo, no puede haber nada que temer.

Pero cómo podemos existir sin los apoyos de nuestros conceptos? Cómo puede una tal existencia tener algún significado para nosotros? Es duro al principio aceptar que podamos existir sin pensamientos. No obstante, podemos empezar a ver esta posibilidad cuando en nuestra meditación aprendemos a contactar un silencioso estado entre nuestros pensamientos. Podemos mirar dentro de este ojo de aguja, este es el espacio para concentrarse. En el preciso instante en que el pensamiento se desvanece, captura la energía de ver en ese espacio. Sólo quédate en esa energía entre el pasado y el futuro.

Nosotros podemos llamar presente a este momento entre el pasado y el futuro, pero al decir esto estamos solamente señalando. En verdad, el presente no existe, porque el presente es siempre el producto de la consciencia dándose cuenta de algo. Lo mismo debe decirse del concepto de tiempo. A través de conceptualizar e interpretar nuestra experiencia, creamos la idea de tiempo. Necesitamos este sentido de tiempo en orden a tener experiencias. Cuando unimos el sujeto y el objeto de la experiencia vamos más allá del darse cuenta de, transcendemos nuestra mente ordinaria. Ya no estamos atrapados en el tiempo, la identidad o sus asociaciones.

Deja ir todos los pensamientos e imágenes, déjalos ir donde quiera que sea, descubre que no hay nada detrás, no hay un observador independiente, ni un maestro observando trabajar a su pupilo. No hay un comentarista informando y juzgando detrás de los pensamientos. No hay nada detrás ni aún un mí, sólo un inmediato, genuino presente. En otras palabras, no hay un flujo de tiempo, no hay pasado, presente o futuro. Todo está en el momento.