Cuando las imágenes vengan a tu mente, pásalas por alto. Quédate con la energía, la calidad de ver del pensamiento mismo. Gradualmente percibe una abertura que es parte del pensamiento mismo, un lugar vacío. Mira ese lugar y expándelo. En este momento de ver es importante también escuchar. Cuando vemos de esta manera, sentimos como si estuviéramos oyendo con nuestros ojos; la cualidad de ver se transforma en cualidad de oír cuando mantenemos los ojos libres y relajados. Ahora quédate en ese lugar. Al instante en que los pensamientos y conceptos vengan, trata de ver su vivacidad.

Cada simple pensamiento tiene un núcleo de energía, un centro de poder y de alerta que podemos encontrar fácilmente una vez que dejamos de lado las ideas de hacer y alcanzar. La energía en el centro se abre por sí misma. Esta es el Ser. El Ser no necesita mejoramiento, no necesita hacer o moverse. El Ser no es pasado ni futuro, ni aún presente. Nosotros podemos expandir ese estado de alerta. Primero encuentra los pequeños baches, los puntitos de entrada que aprenderás a reconocer. Luego haz esos baches más grandes, hasta que llenen el total. Al principio encontrarás que estás observando lo relacionado a la situación. Más tarde tú puedes comprometer el cuerpo total y la mente, y todo pasa a ser parte del darse cuenta. Tú puedes expandirlo más allá de tu cuerpo, más allá de la habitación. No hay límites para ello. Tú eres uno con tu experiencia. Esta es la práctica de la meditación: expandir, contraer y expandir otra vez este estado de alerta. Este prístino estado no pertenece a nada, cualquiera que sea ese nada, no a nosotros, no a ningún lugar o tiempo. Nadie es dueño de él. Es completamente abierto, una nueva dimensión. Este nivel universal de alerta incluye todo: la consciencia individual abarca toda consciencia. Nada es rechazado o excluido; todo es claro. Nosotros llegamos a ser clarísimos, totalmente equilibrados.

A medida que se expande este intrínseco estado de alerta, encontramos que actuamos armoniosamente en cada situación de la vida. Dejamos de estar atados por concepciones de cómo las cosas debieran ser, podemos ser efectivos en inimaginadas maneras, estando en unidad con cada situación, respondiendo en total armonía. Nuestro estado de alerta tiene una cualidad dinámica, equilibrándonos en una manera que permite a nuestras energías fluir libre y suavemente. En este estado relajado y meditativo entramos en la plena riqueza y profundidad de la experiencia. Esta es la belleza y el potencial del Ser.

Tarthang Tulku

Traducido y extractado por Farid Azael de
T. Tulku.- Openness Mind.-Dharma Publisings