Siguiendo esta sugerencia, nuestra revisión nocturna del día debiera ser asumida de la misma manera. Es el día visto en forma pictórica; son los eventos del día con uno mismo como la figura central, revisando lo sucedido sin satisfacción o remordimiento, sin temor y sin expectativas; en forma imparcial e impersonal.

El que nosotros hagamos o no en forma espontánea una revisión como esa, es irrelevante para nuestro propósito, que es el de hacerlo conscientemente. Si encontráramos que sucede, por así decirlo, por sí misma, nuestra tarea de tomar consciencia de ella y observarla sería mucho más fácil. Pero aún, si no se diera en forma natural, el valor que tiene intentar este esfuerzo es demasiado considerable para ser menospreciado.

Para empezar, nada estaría mejor calculado para mantenernos atentos a nosotros mismos y a nuestros actos durante el día que el proyecto de verlo reproducido pictóricamente en la noche. Supongan que llevan consigo a todas partes una máquina filmadora y que las películas de video que tomen serán proyectadas en una pantalla en su dormitorio cada noche. La perspectiva de esta exhibición sería un imperativo para estar vigilante a cada paso que den. La acrecentada atención que eso exige podría ser de un provecho incalculable.

Además, aunque no haya ninguna motivación didáctica, la repetición del día en imágenes sería del más grande valor como una lección de autoconocimiento. Podríamos empezar a ser capaces de vernos como aparecemos ante los demás, y, en consecuencia, ejercitar toda esa tolerancia hacia los defectos y la torpeza de los que nos rodean, que usualmente sólo tenemos para nosotros mismos.

Más aún, la ventaja de tratar de recordar el día con exactitud es inestimable. La memoria, la voluntad, la concentración y el poder de una atención sostenida serían ejercitadas. Es imposible practicar la revisión en forma perseverante sin experimentar progresos en todos estos aspectos. El ejercicio, ya valioso por otras razones, es simplemente invaluable respecto al desarrollo mental. Es casi una medicina contra la mediocridad. Hay otras ventajas, pero ellas tienen que ir siendo descubiertas por cada cual. Nosotros debemos ahora considerar el método en sí.